José González Mercado

Tribuna Invitada

Por José González Mercado
💬 0

Puerto Rico entre la espada y la pared

El cierre del gobierno federal -ahora en su primer mes-, junto a la insistencia del presidente Donald Trump de asignar entre ocho y 12 mil millones de dólares para la construcción de un muro en la frontera sur de los Estados Unidos, y el deseo de la “Speaker” de la Cámara de Representantes federal, la demócrata Nancy Pelosi, de oponerse a todo lo que venga de la Casa Blanca, tienen paralizado a la nación y, en gran parte, secuestrado a Puerto Rico. 

Nuestra isla está en el medio de una disputa de poder sin precedentes en la historia moderna de nuestra nación. No cabe duda de que, como líder la oposición y férrea anti-Trump, Pelosi no tiene ningún deseo de llegar acuerdos con el presidente. Del mismo modo, Trump, quien todos ya conocemos como impredecible y altamente volátil, tampoco quiere dar, aunque sea en apariencia, que le torcieron el brazo.

Puede ser que el cierre del gobierno federal se extienda hasta finales de febrero, como lucen las cosas. Difícil que pase del 2 de marzo, fecha límite que tienen el Congreso y la Casa Blanca para acordar la extensión del nivel de deuda pública, la cual se estima en alrededor de $22 trillones de dólares. De no subir el nivel de deuda, el gobierno colapsaría, algo extremadamente difícil que ocurra, aun en este ambiente tóxico que se vivirá en Washington D.C. hasta 2020.

Sin embargo, de aquí a marzo hay mucho que se tiene que hacer por Puerto Rico en la capital federal. 

El tranque entre republicanos y demócratas ya ha cobrado víctimas y nuestra isla podría estar en esa lista. Trump, injustamente, ya dijo no a un pedido demócrata, con ayuda de los republicanos, de extender hasta el 30 de septiembre, cuando termina el año fiscal federal, los beneficios extras al Programa de Asistencia Nutricional (PAN) que ayudan a las familias puertorriqueñas afectadas directamente por los estragos del huracán María en septiembre de 2017. 

Esta asignación solicitada, que totaliza alrededor de $600 millones, es más que justificada porque Puerto Rico, por ser una colonia, recibe un 29 por ciento menos en fondos del PAN. No se pide una extensión indefinida, sino por varios meses para cubrir los gastos de mitigación de daños.

También se encuentra secuestrada la discusión sobre extender por cinco años las asignaciones de emergencia a los programas Medicare y Medicaid. Los dineros de Medicare son particularmente importantes porque son utilizados para brindar cobertura médica, la Reforma de Salud, a sobre 1.3 millones de ciudadanos de escasos recursos económicos. La asignación original, de $2,200 millones, vence también este año. 

Como si fuera poco, la distribución de los fondos ligados a la reconstrucción, partidas ya aprobadas, se están retrasando aún más de lo normal por el cierre de múltiples dependencias federales. 

Todo esto se agudiza por la falta de poder político. Porque no tenemos dos senadores y cinco representantes que luchen por nosotros, recordándole al liderato de ambos partidos nacionales el costo de no ayudar en tiempos de emergencia. 

Definitivamente, no podemos esperar hasta marzo para retomar la discusión de estos y otros asuntos de vital importancia para los ciudadanos americanos que residimos en Puerto Rico. Pero lamentablemente hacia eso parece que nos dirigimos.

El cierre y el tranque político en Washington nos tienen entre la espada y la pared.

Otras columnas de José González Mercado

💬Ver 0 comentarios