Carol E. Ramos Gerena

Punto de Vista

Por Carol E. Ramos Gerena
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Puerto Rico sin escudo contra el cambio climático

El pasado viernes 20 de septiembre de 2019, a dos años del paso del huracán María, cientos de jóvenes en Puerto Rico respondimos al llamado mundial para exigir acciones concretas y conscientes a funcionarios con el poder de tomar decisiones para garantizar una calidad de vida justa y digna para las presentes y futuras generaciones

Ahora, el gobierno de Puerto Rico tiene ante sí una oportunidad concreta para tomar una decisión vital que reduciría la vulnerabilidad de Puerto Rico ante el cambio climático, y que no conlleva gasto público: detener los cambios de calificación y clasificación de uso del suelo que propone la Junta de Planificación. 

La calificación y la clasificación de suelos son unas de las herramientas más importantes que tenemos como país para evitar que se cometan los errores del pasado.   Bien utilizadas, pueden limitar la construcción desmedida en la costa, proteger nuestros recursos naturales, abastos de agua y patrimonio histórico.  Mal utilizadas, pueden permitir en lugares sensitivos actividades que ponen en riesgo el futuro de nuestro País.  

La Junta de Planificación, al aprobar el nuevo Reglamento Conjunto, simplificó en extremo los distritos de calificación a 22 para todo el país.  Ahora, en un mismo sitio, con calificación Dotacional (D) , por ejemplo, se podrá ubicar desde un cementerio, un hotel, una farmacia, un restaurante, una vivienda o un estacionamiento.  Se ponen en riesgo 21,189 cuerdas de uso agrícola y 269,642 cuerdas que deben conservarse por su valor ecológico.  Tan absurdo es el nuevo esquema que se podría construir una farmacia en medio del parque Luis Muñoz Rivera, o un cementerio en una escuela.    

El planificador ambiental, José ‘Tato’ Rivera Santana, ha advertido que "los cambios propuestos permitirán 1) la destrucción de dunas de arena; 2) la construcción de proyectos que implica la entrada de agua de mar tierra adentro afectando los acuíferos y la fertilidad de los terrenos; 3) la destrucción de bosques lo cual alterará los microclimas y aportará con ello al calentamiento; 4) construcciones y usos que implican la remoción de árboles y la cubierta forestal, por ende, provocará mayor erosión en las cuencas hidrográficas lo que afectará los arrecifes de coral y, por tanto, permitirá mayor erosión costera".  

Peor aún, la Junta de Planificación ha limitado nuestro derecho de participar en este proceso.  Los mapas de calificación disponibles para análisis del público han cambiado continuamente desde que inició el proceso de comentarios.  Se nos miente al decir que no hay cambios sustantivos.  Se nos miente al decir que no hay cambios al Plan de Usos de Terreno de 2015, porque si los hay.  

El Plan de Usos del Terreno es uno de los pocos instrumentos dedesarrollo sobre los que los puertorriqueños tenemos el control y que, aún bajo la Ley Promesa, deben ser respetados.  

Este próximo martes, 24 de septiembre, culmina el periodo de comentarios al mapa de calificación de suelos propuesto por la Junta de Planificación. Si hay un momento clave para asegurar, como sociedad, una adaptación efectiva y justa a cambio climático, es ahora

Nos toca a quienes queremos un país habitable exigir a la gobernadora Wanda Vázquez que anule el mapa de calificación, pero que también se cuestione el Reglamento Conjunto.  Urge detener esta mala planificación.  Se nos va la vida. 


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