Sigfredo Rodríguez

Tribuna Invitada

Por Sigfredo Rodríguez
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¡Qué pena, Venezuela!

Visitando España se nos ha confundido con los venezolanos. Nuestros orígenes indígenas desde las regiones del Río Orinoco en Venezuela y nuestro acento y personalidad dan paso a nuestro parecido.

Es una pena lo que trágicamente sucede en nuestro hermano país. Tenemos varios ejemplos de países ricos en petróleo que se han olvidado de cultivar las otras riquezas naturales que poseen para depender principalmente del oro negro. Lo que se consideraba una bendición se ha convertido en una maldición por haber olvidado la agricultura, la ganadería, la minería y las industrias no dependientes del petróleo.

Históricamente, cuando intervienen políticos de otros países, abanderándose con las distintas facciones locales en lucha, no buscan proteger al pueblo venezolano sino a defender sus propias inversiones e intereses. Vemos en la refriega a Vladimir Putin, Donald Trump, Felipe González, Rodríguez Zapatero, el Sr. Monedero y Raúl Castro, entre otros, fomentando la discordia sin buscar un consenso para evitar una sangrienta guerra civil donde el que pierde es Venezuela.

Exhorto a nuestros hermanos venezolanos a no prestar atención a los cantos de sirena de los que venden panaceas llegados del extranjero. Serán ustedes los responsables del futuro de su pueblo luchando de buena fe con valentía y dedicación. Su tierra ha sido fertilizada con la sangre de muchos abnegados ciudadanos que dieron su vida para crear una nación independiente y orgullosa de sus logros.

Una lucha fratricida deja huellas indelebles. Las heridas de la guerra civil en Estados Unidos todavía supuran sus malos olores. El efecto de la guerra civil española se sigue debatiendo en la legislatura y en los ayuntamientos del todo el país ibérico. Fueron tragedias imborrables que los ciudadanos evitan comentar. Esperamos que la actual situación en nuestro querido Venezuela no degenere en un desastre mayor.

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