Emilio Pantojas García

Tribuna Invitada

Por Emilio Pantojas García
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Que renuncie

Ira, enojo, enfado grande, así define el diccionario de la Real Academia Española la palabra “rabia” que tan bien describe el sentimiento colectivo de las y los puertorriqueños hoy. Nos hemos despertado intranquilos, irritados, llenos de rabia, angustia y de impaciencia ante las acusaciones de corrupción y arrestos de altos funcionarios del actual gobierno. 

Curiosamente no es la primera vez que el país se levanta en la mañana para presenciar arrestos de corruptos o alegados corruptos. Típicamente estos se dan en la madrugada. El factor sorpresa y los bio-ritmos humanos hacen que este tipo de arrestos minimice hechos de violencia, dicen los expertos.

No obstante, en esta ocasión el contexto es muy distinto. Luego de trece años de contracción económica sostenida y la devastación del huracán María, el “robo” (apropiación ilegal y fraudulenta) de fondos federales para la educación y la salud, se siente particularmente injurioso. Y, para que no lo olvidemos, el Presidente Trump no cesa de recordarnos que nuestra clase política es corrupta e incompetente. Declaración que podría ser ofensiva si no fuese por la contundente verdad que encierra.

 La pregunta es, ¿qué hacer con esta rabia? ¿Cómo arrancamos este cáncer de una vez y por todas? Y en la propia pregunta se encuentra el principio de la respuesta. Como dice un dicho estadounidense: “don’t get mad, get even” (no te de coraje, desquítate). Y aquí desquite sólo hay uno: Pedir la renuncia inmediata del gobernador. Irónicamente, este “desquite” tendría el aval del presidente del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes Raúl Grijalva. Este es el comité a cargo de Puerto Rico y condujo vistas públicas en la Isla recientemente.

Pero no se trata de desquitarse, se trata de hacer lo correcto. Y ese es el punto de Grijalva y de los que en este momento exigimos la renuncia inmediata del Gobernador Ricardo Rosselló Nevares. Estamos hartos de la corrupción de la clase política y los empresarios partidistas. 

Hay quienes dicen que pedir la renuncia del gobernador es improductivo, que sus sucesores son iguales de corruptos y participan de este medioambiente tóxico de la política tradicional puertorriqueña. Pero si la corrupción es un cáncer, lo primero es arrancar el tumor maligno y luego reforzar con tratamientos intensos de radiación y/o quimioterapia. Y de eso es que se trata, de arrancar el tumor principal (el gobernador y su camarilla) y comenzar un proceso de saneamiento que será complejo y tomará tiempo, pero mientras más se deje avanzar el tumor peor será. 


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