Mayra Montero

Tribuna Invitada

Por Mayra Montero
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Que se roben una locomotora

En la llamada Comisión de la Igualdad que ha nombrado el Gobernador, solo falta la Burbu.

Para beneficio de mis lectores más intelectuales, quienes aseguran que no ven la televisión local, aunque a escondidas se beben las novelas turcas, la Burbu es la anfitriona de un programa de entrevistas, también conocida por sus peculiares anuncios para una compañía de celulares.

Lo que significa que, en este tema, el cielo es el límite: la Burbu, el pelotero, los dos antiguos gobernadores, Pirulo y la Tribu (que equivalen a uno solo), y dos que se lleven bien con Kim Jong-un, que es el hombre emocionalmente fuerte en este mundo.

Tienen los asesores del Gobernador, y por ende el propio mandatario, un sentido de la desproporción y el delirio que al final puede traernos raras consecuencias. El pelotero, que amenaza con pedirle cuentas al Congreso, no sabía ni qué decir en la rueda de prensa; se notaba incómodo con su encomienda, pero parece que alguien le aconsejó que se pusiera guapo con los congresistas. Y eso hizo.

Todo esto no tendría más importancia que la de ser la clásica nota folclórica mensual, si no fuera porque hay circunstancias que aniquilan el sentido de esa Comisión:

La más importante, el país en bancarrota. La jueza Laura Taylor Swain no es una alucinación colectiva. Cierto que todavía está asediada por la “invisibilidad” (en realidad invisibles quisiéramos ser todos), pero ya mismo va a salir al mundo carnal para imponer su ley. Estará durante años lidiando con demandas, litigios, órdenes de traspaso o congelación de bienes. Negociaciones demasiado rudas. Y dentro de ese marco tan complejo, como si no tuviera otros asuntos en los que afanarse para encarrilar el País, el Gobernador y su equipo forman la expedición al Polo Norte. Que eso es lo que parece la Comisión de la Igualdad, una expedición al hielo, donde quedarán atrapados y tendremos que mandar a rescatarlos. Acuérdense lo que les digo.

A cualquiera que tenga un gramo de cacumen, la situación en la AEE le pone los pelos de punta. Eso sin contar con la posibilidad del ciclón, siempre presente en estos meses, que agregaría una guinda de plomo a los apagones reincidentes. Nadie sabe cuál es actualmente la capacidad del País para responder a un fenómeno atmosférico importante, en términos de rescate, ayuda médica, controles salubristas y reubicación de miles de familias.

Me pregunto si no es para que el Gobernador, en lugar de andar formando esa pátetica Comisión de la Igualdad, estuviera volcado en los retos difíciles ¿Qué planes de contingencia tiene, si alguno, para responder a inundaciones y derrumbes? Sí, ya sé que declararía a Puerto Rico zona de desastre e imploraría la intervención de FEMA. Sin embargo, un gobernante que tiene encima la tormenta perfecta, y no me refiero a las que salen de Africa, no pierde el tiempo en el figureo de esas comisiones estériles. Por el contrario, pone todo su empeño y el de su equipo de trabajo en el análisis de los tragos difíciles.

En el Congreso no les van a hacer el menor caso. Ni al pelotero, ni a los exgobernadores, ni a la Tribu de Abrantes. Pero lo peor es que el Partido Popular, o al menos una de sus voces afines, ha advertido que ellos no se quedarán de brazos cruzados y mandarán su propia comisión. ¿Alguien puede aconsejarles que lean los periódicos?

Como ya dije antes, a ese enloquecido trozo de coreano, Kim Jong-un, se le está yendo la mano un día sí y otro no. El Comité de Seguridad de la ONU, a petición de Washington, ha convocado una reunión urgente, a puertas cerradas. Cuando Washington hace una petición de esa índole, tan llena de secretividad, no es para consultar ni preguntar si les parece bien a los demás. Creo.

En medio de esa honda inquietud, de la vorágine que se desata por tanta situación extrema (Italia exige que los demás países del Mediterráneo hagan frente también a la gran oleada de refugiados que se espera estos meses), llegará la Comisión de la Igualdad al Congreso, salida de la catacumbas del absurdo.

Prometen mover cielo y tierra en Washington y ejecutar “acciones” que pondrán en aprietos al Gobierno de los EE. UU. y a los congresistas, con lo que demostrarán al mundo su determinación de convertir a Puerto Rico en una estrella más de la bandera ajena.

Yo les aconsejaría que se roben una locomotora.

Hay una película genial de Buster Keaton, que deben ver los designados a la Comisión, donde un grupo de unionistas (muy parecidos a ellos) secuestra el tren de unos confederados y huye por los bosques de Oregón. Durante días y semanas la locomotora corre a lo largo de la geografía norteña, causando un gran revuelo noticioso. ¿No es eso lo que persigue la Comisión de la Igualdad? Provocar revuelo, escándalo, vergüenza a los americanos.

La película está basada en una historia de la vida real, y debo advertir que a los secuestradores al final los ahorcan.

Pero ahora no tiene por qué volver a pasar lo mismo.

No nos pongamos en lo peor.

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