Antonio Quiñones Calderón

Tribuna Invitada

Por Antonio Quiñones Calderón
💬 0

¿Qué significan los cinco plebiscitos?

Como los anteriores cuatro, el plebiscito de estatus del 11 de junio tuvo su especial significado y aportó a la solución del problema colonial de nuestro pueblo, mucho más de lo que sus impugnadores alegan.

El primero (1967) encarnó el inicio del precipicio del llamado “Estado Libre Asociado” (ELA). El 60.4% de apoyo recibido en aquella contienda –convertida por Muñoz Marín en un voto de confianza a su persona– representó un resbalón de 22.3 puntos porcentuales comparado con 82.7% de los votos de 1952 para la aprobación de la constitución. (No debería ser necesario, pero la insistencia de los “estadolibristas” sueltos por ahí, obliga a hacerlo: en 1952 no hubo un proceso de estatus sino un ejercicio autorizado por el Congreso para la redacción de la constitución del gobierno territorial, siempre bajo los parámetros de la constitución, las leyes y las políticas públicas del gobierno federal). No obstante, para fines del planteamiento de este artículo “hagámosle el juego” a quienes insisten en lo contrario.

El de 1993 dejó al “ELA” por primera vez sin apoyo mayoritario: obtuvo 48.6% de los votos (una merma de 11.8 puntos porcentuales en comparación con 1967), frente a 46.3% de la estadidad, opción que vio aumentado su respaldo en 7.4 puntos porcentuales en relación con 1967. Como dijo en aquella ocasión el exgobernador Romero Barceló, en ese plebiscito, “el Congreso perdió el ‘consentimiento de los gobernados’ en su actual ejercicio de soberanía sobre Puerto Rico y está nuevamente siendo soberano sólo por virtud del derecho de conquista”.

El de 1998 constituyó la primera ocasión en que, sabedores del fin del “ELA”, sus líderes impidieron el conteo de sus votos, pidiendo un “voto castigo” contra el gobierno estadista de entonces. Optaron por la opción de “ninguna de las anteriores”, que alcanzó 50.3% de los votos frente al 46.5% de la estadidad. Atemorizados con que se contaran los votos al “ELA”, los líderes populares cancelaron el propósito puntual de aquella consulta.

El de 2012 significó el acabose del “ELA”. El 54% de los electores rechazó el actual estatus territorial, el “ELA”, y solo 46% votó “sí” al pedido de la junta de gobierno del PPD a sus huestes para defender el “ELA”. A la segunda pregunta, 61.6% favoreció la estadidad vs. 33.3% al “ELA soberano”. Un resbalón para el “ELA” de 27.1 puntos porcentuales desde 1967 y un incremento para la estadidad, de 22.1 puntos porcentuales durante el mismo período.

El domingo aquel, en huida el “ELA” por tercera ocasión consecutiva, el pueblo que votó, el que cuenta, respaldó abrumadoramente la opción de estadidad, un paso altamente significativo en la lucha contra el coloniaje y en el camino hacia el próximo ingreso de Puerto Rico a la Unión federal.

Los planetas están alineados: Congreso, Tribunal Supremo federal, Casa Blanca, Organización de las Naciones Unidas (ONU), Organización de Estados Americanos (OEA), Justicia federal, Legislatura y el pueblo anticolonialista acabaron con el señuelo colonial del “ELA”. La escritura está en la pared. El que tenga ojos para verla, que la vea. Los que no, sigan en negación. Es una manera (quimérica) de vivir.

Otras columnas de Antonio Quiñones Calderón

jueves, 15 de noviembre de 2018

Injusta percepción del momento

El periodista Antonio Quiñones Calderín declara que la Junta de Control Fiscal ha entorpecido el esfuerzo de recuperación tras el vendaval del huracán

lunes, 24 de septiembre de 2018

La vulgarización de Donald Trump

El periodista Antonio Quiñones Calderón declara que Trump es ave pasajera; lo permanente es la voluntad del pueblo en el reclamo de sus derechos

💬Ver 0 comentarios