José I. Alameda Lozada

Punto de Vista

Por José I. Alameda Lozada
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¿Qué significa un precio del crudo negativo?

¿Un precio negativo en un mercado? Ayer recibí muchas llamadas de amigos preguntándome cómo era posible un precio negativo. Mi contestación fue que un precio negativo era y es posible, claro, es algo sumamente raro, pero en este mundo de hoy, ya nada parece raro. Como cuestión de hecho, en el estado de Texas en el pasado han registrado precios negativos de la producción de energía por viento, y al igual, en el mercado del gas natural.  

Para entender esto, veamos algo sencillo: ¿cuántas veces nosotros decimos eso ni regalado lo quiero? ¿Qué significa? Bueno, que la mercancía para el comprador tiene un valor tan exiguo, ya sea porque no tengo cómo guardarlo, o tengo tanto exceso de esta mercancía, o que sencillamente carece de valor para mí en ese momento dado. El comprador no está dispuesto a pagar nada por esa mercancía y aun gratis no lo quiere. 

Usando esta lógica podemos entender que un precio negativo se da cuando el productor o vendedor tiene que producir la mercancía y al carecer de su capacidad de almacenaje, tiene que decirle al comprador, “oye te pago a ti para que cojas la mercancía, pues tengo que producirla y no tengo cómo guardarla una vez producida”. Tampoco la puedo tirar al río, ni enterrarla debajo de suelo, pues el crudo es contaminante y las multas y consecuencias sociales y ambientales serían exageradas. 

El petróleo crudo se vende y se compra en un mercado, y siguiendo leyes de la demanda y la oferta que solemos enseñar en las clases de microeconomía.  Un punto importante aquí es la existencia del mercado de mercancías del futuro, radicado en la Bolsa Mercantil de Chicago.  Desde el 1983, en el mercado del futuro de petróleo crudo se trata a esta materia prima como un “commodity”. Se vende y se compra por contratos en los que el comprador, digamos una refinería o un especulador, adquieren un contrato de un productor para que este entregue el próximo mes el petróleo crudo a un precio ya fijado en el contrato. Como cuestión de hecho, hoy martes 21 de abril de 2020 vencía el contrato del futuro vigente, pero los productores, al no poder dejar de producirlo ni poder almacenarlo, trataron de convencer a las refinerías y otros compradores a que compraran. Entonces, los elementos que hicieron que el precio de West Texas Intermediate (WTI) se tornase negativo tienen que ver con el plazo para el cierre de los contratos futuros de petróleo para entrega en mayo, el cual vence hoy martes 21 de abril.

Este precio negativo lo que te indica es que están pagando para que se lleven ese contrato, ellos no quieren tenerlo porque les llegará el crudo, le están pagando a alguien más que sí pueda tener el crudo físico y almacenarlo. Por el lado de las refinerías, las mismas estaban rechazando barriles a un ritmo histórico meteórico, pues también los niveles de almacenamiento están llegando a sus límites. Bajo estas condiciones históricas, y no necesariamente reproducibles siempre, el precio se tornó negativo. Es la única manera que tenía la lógica del mercado para inducir a los compradores, refinerías y a otros, a que obtuviesen el crudo que no quieren pues no tienen demanda para sus derivados. Parece que las fuerzas del mercado van a infligir más dolor que los toques de queda por el COVID-19. 

Lo cierto es que es insólita esta caída en esta importante materia prima global. El WTI evidenció un desplome histórico del 305% el lunes 20 de abril y por primera vez desde que hay estadísticas entró en un valor de -37.63 dólares, o sea -305%. 

Sin embargo, los contratos futuros para vencimiento en junio están a $20.43, ya con mayor volumen de demanda que los del mes de mayo. La sacudida del WTI también se llevó en claro el precio del crudo Brent, de referencia en Europa y en el resto del mundo. El valor al futuro para entregar en junio cayó a $25.58.

Nada señores, George Harrison, fallecido exintegrante del grupo británico Los Beatles, dijo algo muy  a tono con el momento….¡El mundo nos usó como una excusa para volverse loco!

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