César López Cintrón

Tribuna Invitada

Por César López Cintrón
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¿Qué tipo de testigo pudiera ser el exsecretario Maldonado?

Siendo secretario de Hacienda, Raúl Maldonado Gautier sorprendió a propios y extraños con unas expresiones muy serias sobre un supuesto esquema de corrupción en el Departamento que en ese momento dirigía.  

Además, causó sorpresa el medio escogido por el exsecretario para hacer pública sus denuncias, lo que tuvo el efecto inmediato de que perdiera sus posiciones en el gobierno por ser todas ellas de confianza del gobernador. La pérdida de confianza es un asunto que no se discute.

A mi juicio, las denuncias del exsecretario perdieron inmediatamente mucho del valor probatorio porque las hizo fuera de un proceso investigativo oficial y sin la protección de confidencialidad que tiene toda investigación de potencial comisión de delito.  Aquellos que hemos manejado procesos investigativos complejos podemos sumar perspectivas o compartir con los ciudadanos sobre las mejores prácticas a la hora de atender e investigar este tipo de asunto.   

La forma en la que se ha manejado este asunto ha traído como consecuencia que todos miren desde la utilidad de sus propios intereses políticos, económicos, de ratings de programas, etc. Y eso ha llevado a quitarle un poco el valor probatorio que pueda tener la información.  

Además, ha dado espacio para darle distintas caracterizaciones a la información, ya sea de poca credibilidad, de tratar de hacerse la víctima y no el responsable o partícipe. El mayor daño que se le puede hacer a cualquier informante o testigo es cuestionar su credibilidad. La forma y los medios que se utilizan para llevar la información están irremediablemente atados al asunto de la credibilidad. Facebook, con todas las virtudes que le ven algunas personas, no es un ente investigativo oficial, como tampoco lo son los medios de comunicación ni las otras redes sociales.

En medio de tanta discusión, se hace necesario abordar el importante asunto de en qué calidad fue citado el exsecretario. Esto resulta ser de vital importancia porque de eso dependerán los derechos del testigo y cómo pueden ser canalizados. Por las propias manifestaciones del exsecretario, él resulta ser testigo y perjudicado en el posible esquema de corrupción en el Departamento de Hacienda, o de “la mafia” que, él mismo alega, existe en dicho Departamento.  

Su forma y manera de manifestarlo hace pensar que él tiene conocimiento personal de dichos actos ilegales. Por lo tanto, él sería un testigo material importante con conocimiento personal de lo que alega. También podría ser testigo perjudicado en sus alegaciones de que ha sido objeto de extorsión. Bajo estas circunstancias se ha convertido en testigo material con conocimiento personal de unos hechos en los cuales él resulta ser perjudicado o víctima.

En ambas circunstancias, el exsecretario no necesita representación legal alguna porque su “representante legal” por ficción jurídica lo es el Departamento de Justicia representado por uno de sus fiscales. En estas circunstancias y por tratarse de una investigación que está protegida por la confidencialidad del expediente fiscal, no se permite que el testigo esté acompañado por abogado durante su interrogatorio y toma de declaración jurada. Sin embargo, los fiscales tienen discreción para permitir que un abogado acompañe al testigo durante su interrogatorio y toma de declaración jurada. Esto se permite en muy raras ocasiones que no son, a mi juicio, aplicables a este caso.

En el otro extremo se encuentra la persona que se designa a sí mismo como testigo pero que realmente es un coautor o participante de todos o parte de los hechos delictivos sobre los cuales la persona está dispuesta a hablar o cooperar. Para esta categoría de “testigos”, por ser sospechosos de delito, el tratamiento y trámite es distinto.  

Primeramente, esa persona como sospechoso de delito tiene derecho constitucional a no auto incriminarse con su propio testimonio. Si el sospechoso quiere cooperar, le corresponde a su representante legal comunicarse con el fiscal investigador y hacerle saber la disponibilidad de su cliente de cooperar y de llegar a algún tipo de acuerdo, el más común de ellos es la inmunidad parcial o total a cambio de su testimonio.  

Así que en este caso es importante determinar qué tipo de testigo puede resultar ser el exsecretario. Por lo que él ha manifestado públicamente sería un testigo común y corriente y además perjudicado o víctima. Claro, desconocemos si hay algo que lo convierta en sospechoso y no vamos a especular en lo más mínimo sobre eso. Pero si así fuera, su representante legal sabe muy bien cómo manejar el asunto. Y por supuesto, no debe ser en los medios, sino con el Departamento de Justicia.

La decisión sobre en qué carácter comparecerá el exsecretario al Departamento de Justicia, si como testigo perjudicado o como sospechoso lo sabremos más temprano que tarde.



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