Ana María García Blanco

Punto de Vista

Por Ana María García Blanco
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¿Quién pasará de grado en mayo?

Este año se han cancelado las pruebas estandarizadas y se están haciendo preguntas interesantes: ¿Quién pasa de grado? ¿Se cumplió con el “material”? ¿Cuántos módulos completamos?  Miles de maestro/as y familias viven y sobreviven la pandemia. Reciben estas interrogantes con niveles altos de ansiedad. En medio de esta nueva experiencia humana, se sumergen en el trabajo, y están construyendo el barco en alta mar.

El momento nos invita a darle un giro a estas preguntas y su narrativa. Tenemos una oportunidad única frente a nosotros para mirar al niño y al joven, y su proceso de aprendizaje de una manera distinta. 

Durante este “aislamiento físico” hemos recibido desde las escuelas públicas Montessori (y estoy segura de que debe ser así en centenares de escuelas de la isla) escenas extraordinarias. Experiencias que nos muestran como los procesos de educación persisten bajo condiciones extremas.   Se han fortalecido los lazos entre personajes importantes: asistentes, maestros y maestras conversan semanalmente, los directores se reúnen con sus equipos, se dan aliento y repasan la agenda, los docentes visitan los hogares de sus estudiantes de forma virtual o por teléfono; las familias, participan desde sus casas y se adentran en el proyecto.   

Se construyen días en donde el trabajo académico se da dentro de la práctica de la sana convivencia. Se estimula el amor a la naturaleza, al ejercicio y a la salud, a la música y al arte.  Son días de currículo vivo que nos lleva a reflexionar que somos parte de un planeta. En nuestras escuelas nos esforzamos para que el niño tenga acceso a historias reales de bien común, como los miles de ciudadanos que trabajan día y noche en los hospitales, como los médicos cubanos que salen a servir a otros países, como los vecinos de Naguabo que reparten comidas a los ancianos encamados.  

Hay elementos de estos días que están en mayor armonía con lo humano.  Y vemos hijos e hijas y sus padres tranquilamente leyendo en un rincón, participando de la confección de alimentos, jugando juegos de mesa mientras conversan.  Los vemos participando de respuestas colectivas para atender la salud y cuidar a los abuelos.  

En estas mesas renacen preguntas centrales: ¿Qué es lo verdaderamente importante en la educación de un ser humano?    ¿Cuántas veces, en tiempos “normales” esta es la pregunta que guía una reunión en la región o de facultad, una reunión de familias? ¿Hace cuánto no hacíamos esta pregunta? 

La pregunta de cómo va a ser la escuela en agosto, no debe detenerse en la compra de computadoras para todos.  Tenemos que ir a la esencia: ¿Qué persona necesita el mundo? ¿Puerto Rico? ¿Qué necesita un niño y un joven para construir su persona? ¿Podemos hablar de una escuela virtual? La respuesta no es simpley cambia por niveles educativos. Habría que insistir en que un niño necesita sus manos y sus sentidos para aprender; un joven necesita esa interacción con su comunidad, con sus amigos…  Por eso formulamos una estrategia de educación en “casa”, en comunidad, recreando experiencias vitales hasta el límite de lo posible.   

Al considerar opciones, tenemos que mirar que no todos tenemos acceso a internet de alta calidad ni a buenas computadoras. Hay que enseñar y planificar desde la equidad.  Para muchas familias combinar trabajo desde la casa y la educación de los hijos se convierte en un reto enorme. La pregunta a una madre o una maestra en este momento histórico no puede ser ¿Cuántos módulos cubriste? La pregunta a una maestra debe ser: ¿Cómo están tus estudiantes? ¿han logrado estar bien? ¿Qué conversaciones han tenido en este tiempo?  ¿Cómo explican el momento que estamos viviendo? La vida es la lección, no los módulos.

Todos estamos a prueba.  La primera parte de la prueba es estar vivos y bien. “Quedarnos en casa” es poder desprendernos para que todos estemos bien. 

La segunda parte de la prueba es reconocer los temas de la ‘epoca’ que nace de esta pandemia y atenderlos. ¿Cómo llegamos a ser mejores ciudadanos que cuidemos los unos de los otros, que nos queramos como [email protected], que queramos al planeta como un tesoro que entre todos tenemos que cuidar? 

Pasaremos de grado como “escuela”, como país, si contestamos correctamente ambas partes de la prueba

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