Alex M. López Pérez

Tribuna Invitada

Por Alex M. López Pérez
💬 0

Rafael Hernández Colón y la autonomía municipal

Una de las más importantes aportaciones del inmortal ponceño Rafael Hernández Colón fue el fortalecimiento de los municipios y su autonomía con la aprobación de la Ley de Municipios Autónomos. Ello representa el reconocimiento pleno de que los municipios son piezas vitales de la gobernanza democrática y que deben ser, por su cercanía a las poblaciones que sirven, los primeros llamados a servirla.

También representa el reconocimiento de que con las herramientas y poderes adecuados pueden ser determinantes en construir su futuro y su desarrollo.

Dicha visión representó un avance singular en el desarrollo municipal, ya que partía de una visión de empoderamiento municipal y de concesión de derechos frente al modelo centralista, burocrático y primitivo que aún nos aqueja y que requiere el flujo constante de cada vez más contribuciones para poder funcionar. 

También fomentó la creación de distintas entidades que propiciaban participación ciudadana efectiva en los procesos decisionales más allá del voto de cada cuatrienio y de las denuncias y protestas que surgieran ocasionalmente por los distintos problemas que aquejaran a la ciudadanía. La ampliación de los poderes propios de cada municipio y la posibilidad de recibir poderes que tradicionalmente pertenecían a las agencias del gobierno central mediante los convenios de delegación o transferencia, significaban una infinidad de posibilidades para los municipios.

La propia ley reconocía las diferencias entre municipios grandes y pequeños, por eso establecía que la otorgación de competencias por delegación ocurriera paulatinamente y estuviese atada a la aprobación de los planes de ordenamiento territorial que se fueron aprobando en colaboración y asistencia del gobierno central.

A su vez, esta ley ampliaba los derechos y poderes de los municipios ante el gobierno central y, facilitaba las respuestas y servicios que exigen las ciudades de estos tiempos. Igualmente, en protección de esa misma ciudadanía, se fortalecieron los mecanismos de fiscalización y supervisión de las operaciones municipales y se promovía una mayor profesionalización de la gestión pública.  Esto no implicaba que con la aprobación de la ley los problemas de los municipios estarían resueltos. Al igual que en todos los procesos que conlleva el ejercicio del sufragio muchos de los éxitos y fracasos de los municipios dependerían de la capacidad, integridad, preparación y virtudes de los ejecutivos que se eligieran.  Tampoco significaba que el diseño del modelo municipal es infalible. Muchas instancias y procesos pueden ser mejorados y la misma experiencia nos indica, que hay mucho por hacer.  También, ha quedado en el pasado la elevación a rango constitucional de los municipios. No obstante, la creación de esta ley representa un adelanto sin precedente en la administración pública puertorriqueña.  Los municipios dejaron de ser meros recolectores de basura, de aguas pluviales, de animales realengos, de custodio de aceras y administrador de cementerios para ser actores determinantes en el desarrollo de nuestro país.  Esto fue posible, gracias a la visión de don Rafael Hernández Colón.

Es por ello que la propuesta de creación de “counties” o de eliminación de municipios que ha sugerido el gobierno por las presiones de la Junta de Supervisión Fiscal por la eliminación del Fondo de Equiparación hay que evaluarla con serenidad y cautela.  Aún no se ha discutido con detalle cuál será el contenido de los “counties” ni cómo será su proceso, pero tiene reminiscencias con las antiguas “descentralizaciones”, “regionalizaciones” y “municipalizaciones” que nunca llegaron a nada y por el contrario crearon otras capas adicionales de burocracia y redundaron en la creación de oficinas de gestiones sin auténtica descentralización o regionalización de procesos, que siempre terminan altamente centralizados. Complica en lugar de simplificar. Lo mismo ocurría con las llamadas “municipalizaciones”, que no eran delegaciones auténticas de funciones, sino que en muchas ocasiones pretendían ser mandatos sin financiamiento y sin evaluación serena de las necesidades, más parecido a una privatización que a una municipalización auténtica.

Cualquier propuesta de cara al futuro debe reconocer el valor histórico a la aportación y a la visión avanzada de autonomía municipal de don Rafael Hernández Colón.

El autor es Catedrático Asociado de la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico.

Otras columnas de Alex M. López Pérez

💬Ver 0 comentarios