Héctor Luis Acevedo

Tribuna invitada

Por Héctor Luis Acevedo
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Rafael Hernández Colón y la vida como vocación del ser

Hoy se nos apaga una luz que alumbró nuestros caminos por décadas, pero con los destellos de su recuerdo y el eco de su ejemplo se abren los rumbos del mañana.

Rafael Hernández Colón construyó a fuerza de mucho empeño una escuela de vida forjada con su especial sentido del deber, sus principios, su visión y sus acciones para hacerlos realidad.

Un líder dibuja su legado a través de sus mensajes de vida. Esos mensajes son semilla de entendimiento e inspiración a las generaciones del mañana. Requiere pensamiento, escoger prioridades, asignar lemas y motivar con ejemplos que ilustren su contenido. Y ese contenido tiene que estar avalado por acciones concretas que les brinden concreción e historia a las palabras para que no se las lleve el viento.

Winston Churchill preguntaba con fino entendimiento:

“¿Valió la pena todo ese esfuerzo? El único guía para un hombre es su conciencia, el único escudo a su memoria es la rectitud y sinceridad de sus acciones. Es muy imprudente caminar la vida sin ese escudo, pues nos enfrentamos frecuentemente al fracaso de nuestras esperanzas y los errores de cálculo; pero con ese escudo, sin embargo, los destinos que creamos siempre marchan en los caminos del honor”.

Luego de trabajar con él por más de cuatro décadas me atrevo a esbozar unas expresiones sobre las esencias de su ser, aunque sabemos que siempre queda en su perfil un rincón de misterio.

¿Qué contornos definen su mensaje de vida?

Su sentido del deber. Amaba la profesión legal como nadie, sembrada por el ejemplo de su padre y por su mente jurídica. Pero su vocación por el deber le condujo a los caminos del servicio público y la política. Al ser invitado a ser Secretario de Justicia y cerrar su práctica de abogado sentenció con fuerza de historia:

“La decisión de aceptar este cargo ha sido para mí sumamente difícil. A los buenos amigos que me aconsejaron en la negativa, tengo que agradecerles su sincero interés por mi bienestar personal. Pero llega el momento en la vida de los hombres en que las convicciones ideológicas tienen que ser respaldadas por sacrificios personales; o dejan de ser convicciones o se deja de ser hombre.”

Y así fue. Le vimos una y otra vez decidir en contra de su persona, sacrificar lo propio por las causas grandes de Puerto Rico. El derecho era su vocación natural, la primaria, la política era la vocación del deber, donde se forjan realidades con la magia de que con  un solo acto se tocan miles de vidas. 

Sus grandes logros merecen recordarse pues cada uno representó un gran esfuerzo donde sus cualidades de profundidad y pensamiento estratégico fueron decisivas:

- La creación de las empresas 936 que en la hora de mayor necesidad trajeron trabajo a miles de puertorriqueños, su defensa.

- El conseguir el financiamiento del Programa de Cupones de alimentos e implantarlo en Puerto Rico.

- La legislación sobre el Comité Olímpico y su albergue.

- Los derechos del elector y las primarias obligatorias.

- Los derechos de la mujer a coadministrar los bienes de su matrimonio.

- La iniciativa de status por consenso.

- La batalla para sacar la Marina de Culebra.

- La defensa de nuestra cultura y la afirmación puertorriqueña.

- La ley de municipios autónomos.

- Ponce en Marcha y la rehabilitación y reconstrucción de Ballajá y el Viejo San Juan.

- La presencia internacional de Puerto Rico, la Gran Regata y tantas otras.

Entre sus cualidades más importantes y menos publicadas era su tiempo para pensar y profundizar más allá de las primeras impresiones. El penetrar en la dinámica de las circunstancias y sus actores. Forjar una idea de la misión para conseguir ese ideal y trabajar de manera organizada para hacerla realidad. A eso hay que dedicarle tiempo vital.

Viniendo de un padre estadista y una madre independentista transitó sus propios caminos y forjó su pensamiento autonomista fruto de su entendimiento. Su entorno invitaba a la tolerancia y al respeto a los principios.

Cuidó de su familia con esmero y especial devoción. Supo amar y supo ser amado.  Le agrademos a Doña Lila, a sus hijos y nietos y a Nelsa López el haberlo compartido con Puerto Rico y cuidado y quererlo como lo quisieron.

Hoy se une a Power y Giralt, a Baldorioty de Castro, a Muñoz Rivera y a Muñoz Marín en el infinito como patriota y como prócer autonomista.

Su sentido de organización. Estar al lado de Hernández Colón era respirar organización; de su tiempo, sus hábitos, su alimentación, sus prioridades. Se organizaba para sus objetivos. No dejaba mucho a la improvisación.

Un día como en septiembre de 1984 lo vi frente al Capitolio con Pepito Rivera Janer por la mañana. Cuando me acerqué estaban discutiendo la toma de posesión de enero del siguiente año. No lo podía creer, “la soprano debe ir aquí, no te olvides de dónde los vas a sentar” Dios mío, yo no había contado los votos y ya estaba en la toma de posesión.

En medio de la batalla de la defensa de los empleos de las empresas 936, el apoyo de Don Rostenkowski presidente de la Comisión de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes de EUA y que era de Chicago, estaba tambaleándose con las presiones que estaba recibiendo.

El gobernador se ideó enviar a nuestro mejor hombre en operaciones de campo Rubens Luis Pérez a Chicago y encargarle que organizara un esfuerzo de enviarle semanalmente 936 cartas al congresista de sus constituyentes boricuas apoyando las fábricas. Rubens estuvo destacado variosmeses allá y montaron un operativo supervisado por el gobernador con programas de radio etc.

Un día el Congresista se encontró al gobernador en una actividad y le dijo no muy amablemente “quit your damn 936 letters”. Mensaje recibido. Nos ayudó. Claro, no había forma de saber cuál carta es sobre qué tema y se estaba volviendo loco con tanta carta. Eso es organización.

Su sentido de disciplina. Luego que establecía un objetivo hacía un presupuesto de tiempo y recursos para alcanzarlo iba con toda la fuerza de su espíritu. Se sacrificaba con ejemplar dedicación y disciplina en cumplir los calendarios y así mismo lo exigía a sus colaboradores.

En una ocasión me pidió un jueves dos estudios. Cuando le pregunté para cuándo los deseaba, me dijo “los necesito para mañana”, exclamé “¿para mañana?” Y me dijo “¿tú sabes cuantas horas hay de ahora hasta mañana?”  Me amanecí y cumplí. Lo vi a él hacer lo mismo.

En 1980 estructuramos un plan para que como candidato RHC se quedase a dormir en la casa del líder de cada pueblo. Hernández Colón protestó, pues él tenía una condición en la espalda que se podía afectar con ese programa. Insistí y respirando fuerte me dio un mes de prueba.

Al mes, el cambio de su percepción era increíble. De una persona distante como decían los anuncios de la oposición de 1976 a una persona de detalles, sencilla y de buena conversación. Claro, al único que le dolía la espalda era a él, pero aún con sus renuencias cumplió.

Al siguiente año cuando se “perdieron” las elecciones de 1980 no hubo un solo líder local que no lo respaldara de nuevo. Siempre he pensado que la jalda victoriosa de 1984 encontró en parte su semilla en el sacrificio y disciplina de su candidato en 1980.

Separa tiempo para lo importante. En el ejército nos enseñaban la norma de concentrar tu fuego en un solo objetivo. RHC es un maestro de esta tradición. Lo vi hacerlo con la defensa de las empresas 936. Delegaba otras funciones para dedicarle tiempo sin límites a cada detalle de esa batalla. Recibía a cada congresista. Le daba seguimiento a cada llamada, conversaba con Charles Rangel, el senador Moynihan y el Almirante Diego Hernández frecuentemente y nos empujaba sin perdón al máximo de nuestras encomiendas. Así se salvaron esos empleos en los 80’.

Le dedicaba tiempo para pensar las ideas fundamentales y los lemas de los discursos importantes para lograr comunicarlas con efectividad. Conocía que no tenía la poesía de Muñoz y acentuaba sus virtudes propias como le era la meticulosidad de su investigación. En adición se trajo a cargo de la correspondencia al poeta y servidor público Enrique Rodríguez Santiago el cual hizo un trabajo espectacular.

Cuando uno lee su tesis de Puerto Rico: Territory or State, se da cuenta de que la profundidad del análisis y la elocuencia de sus fundamentos es otro tipo de poesía.

Hay que tener visión de losobjetivos grandes. Un líder tiene que saber a dónde desea llevar su gente y la historia. Ese sentido de estrategia en grande es vital para conducir con dirección. Si no, uno se puede perder en los detalles y en las cosas urgentes que a la larga tienen importancia menor.

Hernández Colón convocaba al plan grande, “a dónde vamos con eso”, “no pierdan el foco de lo que es realmente importante”, “no se desvíen del objetivo”. Tiempo para pensar en grande y elaborar un plan. Y escribirlo,

Y valor para realizarlos. Hernández Colón se atrevía. No provocaba la confrontación, pero no la rehuía si era en servicio de una causa mayor.

En 1972 decidió cambiar la posición del PPD en la redistribución electoral arriesgando dos escaños del Senado y cinco en la Cámara de Representantes al consolidar el distrito de Aguadilla que dominaba su partido. Pero había causas mayores. Las elecciones y el valor del voto igual en Puerto Rico.

Lo vi ir a Aguadilla a darle la cara a un motín con gran riesgo a su persona. El pueblo entendió y hasta ganó Aguadilla y el respeto de muchos. Eso de gallito que no se huye es solo un buen lema si viene acompañado de una verdad.

Lo vi defender su gente y asumir posiciones poco simpáticas en defensa de un principio o una amistad.  Eso de ser líder envuelve riesgos. Cuando lo llevé a sitios de alta criminalidad días antes de las elecciones en 1988 su jefe de escolta por poco me mata, pero él decidió ir sin titubear. A la hora de la verdad: presente.

 En 1969, cuando asumió el liderato en adición a la presidencia del PPD, marcó con sus palabras este principio:

“Si se me encomienda la Presidencia de este Partido, habré de ejercer los poderes que me sean conferidos con determinación firme, pero, también, con la prudencia de el que está consciente de sus propias limitaciones. Si recae sobre mí la responsabilidad, habré de desempeñar mis funciones con el asesoramiento y el consejo de mis compañeros de la Junta de Gobierno, y de todos aquellos que han dedicado sus vidas al servicio de este pueblo y de este gran Partido Político, así como también a nuestra causa.

“Pero quiero que algo quede bien claro en la mente de todos ustedes: Si mía ha de ser la responsabilidad, mías también han de ser las decisiones. Cuando cometa errores, seré yo quien rinda cuentas a ustedes personalmente.

“Pero en estos momentos, la responsabilidad es de ustedes, mis compañeros delegados. En sus manos está el futuro de nuestro partido y, por ende, el futuro de todos los puertorriqueños. Hoy ustedes colocarán a un hombre ante la historia, y la historia habrá de juzgarlo y al así hacerlo, los juzgará también a todos ustedes. La responsabilidad queda ahora en ustedes, yo asumo la mía, y respondo presente.”

En el principio fueron los griegos, quienes nos guiaron el camino del pensamiento democrático al estimar que el ser más valioso y virtuoso era aquel que dedicaba su quehacer a la ciudad, a su entorno de vida colectiva.

Durante más de cuarenta años he sido testigo de vivencias que han sido fuente de inspiración y lecciones de vida que son un tributo a sus esencias y a su legado. Este es mi testimonio de algunas de ellas:

Un sol con luz propia no le teme a otros soles-Esta frase acuñada por Rubens Luis Pérez describe una cualidad suya de seleccionar al mejor personal sin temor de perder el protagonismo. Sus asesores en el Senado y su gabinete reflejaron esta cualidad de buscar el mejor talento sin segundos pensamientos y eso es un rigor indispensable para servirle bien a Puerto Rico.

Sin rencores- Recuerdo en 1980 cuando Federico Hernández Denton y yo teníamos la encomienda de buscar un secretario de prensa. El mejor candidato era Ismaro Velázquez sin duda. Sin embargo, él había escrito un libro sobre Muñoz y Sánchez Vilella muy crítico de Hernández Colón y no nos atrevíamos ni a mencionar su nombre.

Luego de varios días, incluimos el nombre dentro de varias alternativas pensando en lo que nos venía de respuesta. Grande fue nuestra sorpresa cuando de inmediato dijo “el mejor es Ismaro y díganle que se venga aquí a Belén a trabajar en vez del Comité para que esté más cómodo y podamos trabajar más de cerca”. Le recordé el libro y me dijo que no le daba importancia a esas cosas del pasado. Y así fue; Ismaro no lo podía creer. Se hizo un trabajo de excelencia producto de una sabia decisión. La nobleza obliga.

¡Ahí viene el Rey!  La visita de los Reyes de España fue la culminación de años de esfuerzos, planes y preparativos. Cuando llegó, nuestro pueblo se tiró a las calles y cuando miraban los miles de personas que se veían desde el Morro sentía el orgullo de ser partícipe de la puerta de la historia que Hernández Colón había abierto. El ver nuestra bandera junto a la de España y Estados Unidos, con dignidad y altura de miras, fue un momento en nuestras vidas sin par a la que su mano amiga y consecuente nos condujo. El orgullo de un Pueblo pequeño, pero grande en su justicia y entendimiento era igual que otros “en las astas de la libertad”.

En Puerto Rico los gobernantes no les dan órdenes a los músicos-Cuando fui Secretario de Estado tuvimos bajo la dirección de Hernández Colón uno de los períodos más activos de relaciones internacionales en nuestra historia. Sus relaciones con los presidentes de República Dominicana, Costa Rica, Venezuela e islas del Caribe Oriental demostraban su calidad de hombre de estado y su profundidad de entendimiento del potencial de Puerto Rico.

En un viaje a la República Dominicana, el presidente dominicano tenía al coro de la Fuerzas Armadas en un piso superior donde no se veían. Cuando entramos empezaron a cantar La Borinqueña. Vi en su rostro la emoción intensa de ese sentimiento el cual no puede describirse ‘porque su energía está en vivirse’.

Esa noche en la recepción llevamos al “Topo” Cabán Vale quien estuvo fenomenal. Luego de cantar Verde Luz el Dr. Francisco Peña Gómez se le acercó y le dijo “Rafael, instrúyele a que la toque de nuevo” y el gobernador le dijo “vamos a pedírselo a ver si nos complace, porque en Puerto Rico los gobernantes no les dan órdenes a los músicos”. El Dr. Peña se disfrutó la frase tanto como el Topo.

Yo confío en ti. Cuando me nombró en 1976 Procurador Electoral yo le expresé mis reservas por mi falta de experiencia. Me dijo yo confío más en el talento que en la experiencia y yo confío en ti. Cuando me asaltaban dudas en el camino siempre pensaba en esa expresión de confianza y como honrarla. Una vez algo similar sucedió con Carmencita cuando la seleccionó para dirigir los trabajos de una actividad. Esa confianza ha sido siembra en los corazones de muchos seres de esta tierra.

Rubens-En las gestas electorales conocimos a un ser entregado a nuestras luchas y Hernández Colón le tomó especial cariño. Un día me informaron que estaba nuevamente hospitalizado. Decidí llamarlo. Esa misma tarde lo visitó en el Hospital. Y todas las semanas hasta que partió lo continuó visitando. Eso es amistad.

El pensador argentino José Ingenieros nos brinda una reflexión muy pertinente para el día de hoy:

“Nuestra vida no es digna de ser vivida sino cuando la ennoblece una idea.

La vida vale por el uso que de ella hacemos, por las obras que realizamos. No ha vivido más el que cuenta con más años, sino el que ha sentido mejor un ideal.

La medida social de un hombre está en la duración de sus obras;

Vivir es aprender para ignorar menos, es amar para vincular a una parte mayor de la humanidad.”

La vida y las obras de Rafael Hernández Colón son semillas para el entendimiento. Pasará el tiempo y al leer sus escritos, recordar sus ejemplos y emular sus legados vivirá en nosotros por siempre. Los buenos maestros nunca dejan de enseñar.

En una ocasión Don Luis Muñoz Marín expresó que “las almas grandes no tienen uso para sí mismas. Las almas grandes no tienen uso personal. Tienen uso representativo de los propósitos desinteresados y creadores a los que su propia luz las dedica”.

 Siento que el testimonio de vida comprometida con Puerto Rico de Rafael Hernández Colón le hace honor a ese pensamiento. Ayer como hoy, su caminar por nuestra historia es una vida con mensaje. Misión cumplida, gobernador.






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