Ramon L. Nieves

Tribuna Invitada

Por Ramon L. Nieves
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Ramos, la AEE y el gobierno electrocutan al país

La renuncia del ingeniero Ricardo Ramos como director ejecutivo de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) no puede explicarse únicamente por sus decisiones erradas luego del paso del Huracán Maria. Es mucho más que eso. La renuncia de Ramos, reclamada por la mayoría del país, es consecuencia de las malas políticas energéticas de la Administración Rosselló.

Antes de que juramentara el nuevo gobierno hace once meses, algunos amigos del poder expresaron su interés de eliminar a la Comisión de Energía de Puerto Rico (CEPR). Eran claras sus intenciones de volver a las malas mañas de gobernar a la AEE desde Fortaleza.

La creación de la Comisión de Energía en 2014 marcó un hito en la historia energética del país. La AEE siempre hizo lo que le daba la gana en materia energética. Ese poder los llevó al abuso al pueblo. La AEE combatió la idea de ser fiscalizada por la Comisión, y aún hoy resiente su poder fiscalizador.

La Ley PROMESA reconoce el rol clave de la Comisión de Energía en la revitalización del país. Los reguladores federales, congresistas y la industria energética reconocen su papel. Tal vez por esas razones, ya no se escucha el llamado a eliminar la Comisión. Curiosamente, el gobernador no ha designado a nadie como presidente de la Comisión, puesto vacante desde abril de 2017.

Otra mala política de este gobierno fue el destituir, conforme a la Ley 37-2017, a la primera Junta de Gobierno de la AEE profesional, no-partidista, nombrada en 2016. El gobernador Rosselló nombró como presidente de dicha Junta a su tesorero de campaña, y nombró a secretarios de gobierno que no conocen de energía y ni siquiera asisten a sus reuniones (cómo admitió Gerardo Portela).

La actual Junta de Gobierno de la AEE actuó como sello de goma en la escandalosa contratación de Whitefish. Las circunstancias del contrato de Whitefish han destruido la credibilidad del gobierno de Puerto Rico. El hedor a pescado blanco en los pasillos del Congreso afecta la petición de $94 mil millones para reconstruir a Puerto Rico.

Esa misma Junta de Gobierno es la que se hizo de la vista larga ante la contratación por $99,500 de un abogado señalado por entregarle $15 mil a un senador del PNP para que se confirmara a su esposa como juez. La Junta profesional destituida por el gobernador había rechazado este contrato en varias ocasiones. El contraste es claro.

El huracán Maria devastó el sistema eléctrico. El atraso en la recuperación de la energía en nuestras casas y negocios, sin embargo, se debe a la incompetencia y negligencia del Huracán AEE. No solicitar ayuda mutua a las compañías de energía de Estados Unidos, para favorecer a Whitefish, ha retrasado por más de un mes la recuperación del país. 

La negligencia de Ramos, de la Junta de Gobierno de la AEE, y de La Fortaleza, continúa matando gente, destruyendo negocios, y expulsando a los boricuas de nuestro país. El gobierno nos ha dejado sin luz, mientras nos electrocuta con sus malas decisiones en materia energética.

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