Martín Guzmán

Tribuna Invitada

Por Martín Guzmán
💬 0

Receta al fracaso en el Acuerdo de Cofina

Lo que viene sucediendo en Puerto Rico durante el último año es preocupante. Mientras que el último plan fiscal ha revisado algunos de los supuestos en la dirección correcta, aún ofrece una visión excesivamente optimista del efecto que tendrán las reformas planteadas para el futuro de la isla. Y la peor parte es el acuerdo Cofina, el cual podría dejar a la economía puertorriqueña atrapada en una dinámica desestabilizante de recesión.

Mientras que los números del acuerdo Cofina han sido publicitados como un “ahorro”, la realidad luce menos color de rosa que lo que se ha sugerido. El acuerdo Cofina no es un simple intercambio de bonos viejos por bonos nuevos con menos valor. Los bonistas ganan con este intercambio en dimensiones importantes.

Primero, los nuevos bonos son más seguros porque tienen otro seniority o prioridad para el repago. Mientras que los bonos viejos eran una combinación de bonos senior y junior, los bonos nuevos son todos senior. De modo que los bonos junior viejos son quienes supuestamente sufren el mayor recorte, pero están ganando en seniority. De hecho, el acuerdo redunda en un valor de recupero sustancialmente mayor que el que se esperaba en los mercados hace un año.

Segundo, la estructura de pagos es tal que aquellos crecerán en el tiempo en una magnitud que difícilmente se pueda sostener. De $420 millones anuales en 2019 a casi $1,000 millones en 2041. Esto no sería problema si la economía de Puerto Rico fuese a crecer proporcionalmente durante ese período, pero eso no es una expectativa razonable en las circunstancias actuales (ni en la Junta piensan que eso vaya a suceder, como muestra el último plan fiscal).

Si este acuerdo es aprobado, el pueblo de Puerto Rico pagará cerca de $33,000 millones a sus acreedores Cofina por un valor principal que antes de la reestructuración era de $17,637 millones. Y sobre todo bonos que serán senior, cuyos pagos futuros deberían ser descontados a una tasa baja. Esto no parece constituir mucho ahorro.

La capacidad de pago de deuda que revelan tanto nuestros cómputos como los de otros autores que obtuvieron resultados similares utilizando metodologías diferentes, implica que la generosidad con los bonistas de Cofina no dejará casi nada para el resto de los acreedores. El acuerdo Cofina sienta un precedente peligroso. Si se acordasen términos similares con los tenedores de bonos GO, Puerto Rico estará forzado a declarar otro “default” o a sufrir recortes enormes en su gasto público que volverían a deprimir la economía en lugar de permitirle prolongar su recuperación.

El proceso de reestructuración de deuda requiere un enfoque abarcador de todas las deudas, en lugar de uno que vaya tratando de ir acomodando una a una las piezas sueltas. Esto no está ocurriendo. La Junta continúa apoyando demasiados pagos de deuda y demasiada austeridad, mientras muestra una fe excesiva en las virtudes de las reformas estructurales en una economía en recesión. Sobreestimar la capacidad de pago de la deuda es la receta para el fracaso. Es el camino para dejar al país con una carga impagable que mantenga niveles de incertidumbre que alejen inversiones, lo que eventualmente termina con otra reestructuración costosa. Hay evidencia a montones sobre las consecuencias negativas del camino que se está siguiendo. Es, por ejemplo, el camino que siguió Grecia en la última década, y ya vemos como le fue.

Si la deuda no se reestructura de forma apropiada, la recuperación que están proporcionando los fondos de ayuda federal será efímera, y Puerto Rico permanecerá en una trampa de crisis económica, de deuda, y de emigración.

Otras columnas de Martín Guzmán

💬Ver 0 comentarios