Roberto L. Prats

Tribuna Invitada

Por Roberto L. Prats
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Receta contra el crimen

Seamos realistas, no hay soluciones simples para problemas complejos. Si la historia siempre tiene algo que enseñarnos, deberíamos ya saber que la ola criminal que nos azota no se resuelve con cumbres o con cambios en la cúpula de la Superintendencia de la Policía. Aunque una discusión seria sobre el tema viene bien, atender la ola criminal requiere más que eso.

Diría que el tema de criminalidad hay que segregarlo en dos partes. La primera es la que atiende conceptualmente la raíz del problema de la criminalidad. A saber, falta de oportunidades de trabajo, deserción escolar, inequidades sociales, valor a la vida, respeto a la ley y el orden, y la ausencia de una cultura de respeto a los demás. 

Es imperativo atajar la vergonzosa tasa de participación laboral que tenemos en la isla y educar sobre la noción de que el respeto a la ley y el orden es un requisito fundamental en el contrato social entre los ciudadanos y su gobierno. Sin eso, lo que tenemos es un reguerete de gente viviendo en una isla a la deriva. Estos nobles principios de civismo se ubican en el campo de una agenda social a largo plazo sin gratificaciones instantáneas. 

La segunda parte del problema de la criminalidad es la que atiende la inmediatez. O sea, lo que está al alcance de una estrategia de corto y mediano plazo que permita ubicar al país en el carril correcto para atender la raíz del problema. Encaminar a nuestra sociedad en una agenda común es imperativo para trabajar con este problema que ha contaminado al país por tantas décadas. Aquí mi decálogo para la discusión del tema de la ola criminal en su dimensión del corto y mediano plazo:

1. El enfoque debe ser en la certeza del castigo al delincuente y menos en el aspecto represivo de la pena.

2. Tratar el consumo de droga como un asunto de salud pública. La drogadicción se encuentra en estado epidémico y penalizarla con represión es darle un sobo al problema y dejarlo sin resolver.

3. Incrementar cumplimiento riguroso con leyes más básicas de civismo social (leyes de tránsito, tirar basura, ruidos innecesarios, comercios sin permiso, etc.). Todos sabemos que obedecer la ley es lo correcto. Pero, ¿cuántas veces al día usted ve a ciudadanos violando la ley tranquilamente? Los ve cuando usan el carril de emergencia durante el tapón; cuando dejan la basura en la playa o la tiran a la calle; cuando bloquean una intersección al cambiar la luz; cuando bloquean el paseo de peatones en una intersección; cuando guían despacio por el carril designado para pasar; cuando conducen sin marbete; cuando se “comen” la luz roja y muchas otras. ¿Qué hace que la gente viole la ley impunemente? La expectativa de que no los van a coger.  ¿Y si violan las leyes básicas de comportamiento social, estarían susceptibles a violar otras leyes? Sin duda. Ahí el problema.

4. El uso de tecnología trae una lógica distinta a la lucha contra el crimen -necesario el uso de cámaras; detección de disparos; identificación de “puntos calientes” para el crimen; diseño mediante algoritmo de perfil del delincuente habitual o de personas de alto riesgo; y recopilación de evidencia genética para esclarecer los delitos y asegurar castigo.

5. Educar sobre el uso de lenguaje violento en la música, en las comunicaciones cibernéticas u otras destrezas básicas de comunicación.

6. Envolvimiento de la comunidad para romper patrones del código de silencio y ojos cerrados a actividades delictivas y abusos en el hogar.

7. Puerto Rico debe unirse a la mayoría de los estados que han medicalizado y descriminalizado el cannabis. Es cuestión de tiempo que este asunto quedará federalizado y no debemos quedarnos atrás.

8. Reingeniería en la Policía - la experiencia vivida es que cuando el país percibe que está bajo asedio criminal y que las calles no están seguras, se comienza a desconfiar en la Policía. La alta directiva policiaca del país no ha logrado inspirar a sus miembros a seguir el mando.  Asuntos del pago de horas extras, beneficios de retiro, equipo moderno y academias de adiestramiento de métodos de cumplimiento con la ley y nuevas tecnologías son necesarias.

9. Control de Armas Ilegales - Puerto Rico tiene una de las leyes más rigurosas para poseer y portar armas. Nuevamente, el problema está en las armas ilegales, lo que hace más difícil el trabajo de esclarecimientos de delitos.

10. Evitar criminalizar la pobreza como el causante de la criminalidad. El problema está en la desigualdad económica, en la deserción escolar y ausencia de oportunidad de desarrollo personal, no en la pobreza. Eliminar el derecho a fianza a quien más afecta es a los más desventajados.

Combatir la ola criminal es trabajo de todos. Cada vez que esta discusión ocupa los principales titulares, se repite el viejo patrón de las medidas represivas, tales como la eliminación de fianza, leyes de armas y otras que solo atienden el tema para efectos publicitarios. Miren la historia y verán los patrones. Una agenda común nos debe llevar a reparar el déficit más enorme que afecta al país. No es el déficit de las finanzas públicas, ni el déficit fiscal, ni el déficit democrático. Es el déficit moral que nos ha alejado de ser una sociedad de ley y orden. Esa reparación nos toca a todos.

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