Carlos Johnny Méndez Núñez

Tribuna Invitada

Por Carlos Johnny Méndez Núñez
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Reconstruyendo el Puerto Rico que todos queremos

Puerto Rico se encuentra en medio de uno de los procesos de reconstrucción más grandes y complejos desde la Segunda Guerra Mundial. El huracán María destruyó totalmente nuestra red eléctrica y de telecomunicaciones, mientras degradó la infraestructura pluvial y vial.

A esto tenemos que añadir que alrededor de 250 mil hogares fueron parcial o totalmente destruidos por el ciclón que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) ha catalogado como el peor desastre natural en la historia moderna de Estados Unidos.

Hoy Puerto Rico tiene dos caminos a seguir: la reconstrucción de lo que teníamos, un sistema eléctrico totalmente obsoleto, sin capacidad para mantenerse de pie en caso de emergencias, una plataforma de telecomunicaciones basada en tecnología de principios de este siglo y una red de carreteras arcaica para las necesidades del puertorriqueño; o, por el contrario, mientras se recuperan los servicios básicos de manera expedita, invertir en un nuevo Puerto Rico, con capacidades modernas, que atraigan a los que se fueron y fomenten la inversión a corto y largo plazo.

El Puerto Rico que todos queremos comienza con la creación de una nueva plataforma eléctrica, centrada en modelos de mini-redes, de fácil manejo y reparación. Para ello necesitamos diversificar la generación eléctrica, facilitando que más hogares puertorriqueños puedan ser conectados a fuentes de energía renovable. La meta tiene que ser tener un 25 por ciento de nuestros hogares y comercios conectados a este sistema de energía en menos de una década, con el objetivo de alcanzar el 40 por ciento para 2030.

El momento de hacer esto es ahora, cuando todavía la mayoría de nuestra gente carece del servicio eléctrico y están abiertos a alternativas reales como el sol y el viento para lograrlo. Existen muchas ideas para esto, entre estas debemos estudiar proyectos de energía eólica, como el sistema de turbinas de viento en la costa que actualmente opera en Rhode Island. Este proyecto cuenta con cinco turbinas, instaladas a poco más de tres millas de la costa con capacidad de generar alrededor de 30 mega-watts de energía.

Por otra parte, el “blackout” en las telecomunicaciones que experimentamos después de Irma y María no puede repetirse. Nuestro pueblo se merece una red de telefonía móvil ágil, robusta y de avanzada. Las compañías de celulares tienen la responsabilidad de invertir en una nueva red, basada en mantener, como mínimo, una señal constante 4GLTE y con la capacidad de restaurar el sistema completo en días, no semanas. Todas las antenas de celulares tienen que tener su generador, capaz de entrar en funciones inmediatamente se corta el servicio eléctrico. Además, debemos soterrar casi todas las líneas de fibra óptica en áreas no inundables, para así mitigar cualquier daño causado por las lluvias.

También se tienen que rehabilitar las carreteras, particularmente los puentes, muchos de los cuales datan de principios del siglo pasado. Se necesita ampliar muchas carreteras en sectores de la montaña, para facilitar la comunicación con los municipios del interior.

Es mucho el trabajo, pero se puede lograr. La Cámara de Representantes liderará este esfuerzo de tener un Puerto Rico moderno.

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