Julizzette Colón-Bilbraut

Punto de Vista

Por Julizzette Colón-Bilbraut
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Redes sociales, gobierno y la rendición de cuentas

No es necesario que relate los hechos únicos de este #veranodel19 que, como país, nos han traído hasta aquí. Ricardo Rosselló fue sacado del poder en un ejercicio democratizador como solo las redes sociales pueden ayudar a gestar. 

En la fase de atrincheramiento, donde la presión pública hacía imposible que Rosselló diera cara, la comunicación del otrora primer mandatario era por Twitter. Tuiteaba cosas como: “Reunido con… (y la foto)”; “Comunicado de Prensa (y anejaba las capturas de pantalla)”. Cuando al fin llegó la aceptación de que el pueblo le había revocado su mandato, el mensaje de su renuncia fue transmitido vía Facebook. En el ocaso de su partida, el mensaje de despedida nos lo dejó en Instagram con visuales precisamente de una puesta del sol. El gobierno que tanto dependió de las redes sociales para su proyección fue genio y figura hasta su sepultura.

Si de algo los usuarios en las redes sociales tienen una opinión, es de su uso oficial por parte de la administración Rosselló. Hay quien nunca le convenció tanto tuit de “reunido con...”, mientras los fieles aclamaban ‘la transparencia’ de su ahora depuesto gobernador. En estos días es tema de conversación cómo Rosselló no deja de dar retweets a publicaciones de un sinnúmero de agencias públicas, como si aún fuera su gobierno.  

Estas circunstancias imponen al Estado la obligación de rendición de cuentas en el manejo de redes sociales de los oficiales y agencias públicas. Tiene que estructurarse una transición digital que sea mandatoria a toda administración u oficial saliente. No podemos olvidar que el manejo de estas cuentas es costeado con fondos públicos y su mera existencia responde a nuestro derecho fundamental a la información en una democracia. 

La administración Obama fue pionera en el uso de redes sociales y sentó las bases para su manejo como un brazo de su gestión presidencial y gubernamental. Ya en octubre del 2016, habían diseñado un plan para transferir las cuentas oficiales del presidente, la primera dama, Casa Blanca y la del secretario de Prensa a la próxima administración de forma ordenada. El presidente y su administración entrante heredan las cuentas existentes como si fueran de nueva creación, pero su contenido anterior es archivado en la misma red social para ser libremente examinado.  De igual forma se manejaron las de los oficiales de la Casa Blanca, que usaron cuentas con nombre propio en su gestión oficial.

Aunque hemos visto cuentas oficiales como la de ‘La Fortaleza’ y otras agencias pasar a administraciones entrantes, deja mucho que desear, sobre todo en esta coyuntura histórica, que cuentas de altos funcionarios de la administración Rosselló que se usaron en su carácter oficial ya no existan, sin que mediara explicación pública alguna y sin que se haya preservado su contenido, que sepamos.

Con respeto, a la gobernadora Vázquez le digo que la transparencia y la rendición de cuentas ayuda a devolverle la tranquilidad al pueblo. Una orden ejecutiva que atienda este asunto es un paso afirmativo en esa dirección. No debe ignorar el rol que jugaron las redes sociales en la posición que hoy ostenta.

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