José Aponte Hernández

Tribuna Invitada

Por José Aponte Hernández
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Reformar el sistema educativo de Puerto Rico

Puerto Rico tiene el potencial de tener uno de los mejores sistemas educativos en toda la Nación. La Ley 149-1999, mejor conocida como la Ley Orgánica del Departamento de Educación, es de avanzada y cuenta con todos los mecanismos necesarios para lograr una educación de primer orden para nuestros estudiantes. Lamentablemente, el Estado es el que falla al no cumplir con la ley.

En Puerto Rico se tiene que cambiar la manera en la cual se administra el sistema de educación pública. La dramática reducción en la matricula estudiantil, cambios en la base educativa y los constantes avances tecnológicos hacen imperativo que se realicen profundos ajustes. Para ello, debemos implementar una filosofía de cumplimiento con la ley en todos los renglones, algo similar a lo que acontece, exitosamente, en el estado de Massachusetts.

Massachusetts es reconocido como el estado de mayor cumplimiento con todas las leyes federales y estatales de educación en todos los Estados Unidos. Los números no mienten, sus estudiantes son los primeros en la Nación en matemáticas y ciencia. La deserción escolar antes de terminar su cuarto año no llega a dos puntos porcentuales y la cifra de estudiantes que acuden a una institución post escuela superior es el más alto en toda la Nación.  

Esto no nació en un vacío. En el verano de 1993, Massachusetts estableció altos estándares de educación, un sistema de verificación de cumplimiento con todas las leyes y una estructura de escuelas distritales, no muy diferente al sistema de escuelas de la comunidad.

Parte esencial del éxito en este estado norteño es el sistema de escuelas de Distrito el cual agrupa planteles escolares por áreas geográficas y el tamaño de la comunidad que sirven. Por ejemplo, si en una comunidad residen cuatro mil personas, el máximo para ser considerado un distrito y esa área cuenta con dos escuelas, una elemental y otra superior, ambas pertenecerán a ese Distrito Escolar, así podrán hacer mejor uso de los recursos, eliminando la burocracia y hasta permitiendo el competir por fondos federales como ente aparte.

Este modelo viene adjunto a un riguroso sistema de cumplimiento el cual establece, entre otras cosas, que todo padre o custodio tiene la obligación de registrar a su hijo en el sistema de enseñanza pública desde la edad de tres años, para así poder evaluar el desarrollo del estudiante desde su entrada al sistema.

Esto ha tenido como resultado la erradicación de gran parte de la burocracia y la limitación de la entrada de la política partidista al sistema, pues son los Distritos Escolares, los cuales estáncompuestos por la propia comunidad que sirven, la zapata de la estructura (consejos escolares de las escuelas de la comunidad).

Otro aspecto que tenemos que trabajar es la medición académica de la matricula estudiantil. En Puerto Rico hay poco más de 400,000 estudiantes matriculados para este nuevo año escolar. De esos, 150,000 están en la corriente de educación especial. En Massachusetts, la cifra de educación especial es casi similar, alrededor de 175,500, pero la matrícula global es poco más que el doble, 965,000.

La estructura en Massachusetts permite una evaluación más acertada de los estudiantes a través del sistema de Distritos Escolares y el registro de estudiantes.

Este es el modelo a seguir en Puerto Rico. Una verdadera reforma del sistema basada en el cumplimiento con la Ley 149 y un mayor envolvimiento de nuestras comunidades. Hay que hacer cumplir, ese es el futuro de la educación pública. 

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