Enrique Vázquez Quintana

Punto de Vista

Por Enrique Vázquez Quintana
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Regreso a la democracia directa

La democracia comenzó en la Grecia antigua. Para aquella época los atenienses se reunían en lo que se conocía como el ágora. Era un lugar en la plaza, que al presente solo quedan ruinas, donde los ciudadanos se reunían para discutir los problemas que los aquejaban y votaban directamente para resolver dichos problemas. En todas las ciudades había un ágora. Cuando aumentó la complejidad de las ciudades-estados como Atenas, Esparta y otras se tuvo que recurrir a la democracia representativa en la que los ciudadanos escogían a sus representantes o delegados para que tomaran las decisiones y resolvieran los problemas que aquejaban a la ciudadanía. Se crearon los partidos políticos. Ese cambio trajo consigo otros problemas, algunos de los cuales estamos sufriendo al presente.

Durante la Edad Media existió el feudalismo y comenzaron a desarrollarse las monarquías en la que una persona se adueñaba del poder y gobernaba despóticamente la comarca o su feudo. Gradualmente y con posterioridad a la Revolución francesa y siguiendo los postulados del filósofo Montesquieu se establecieron las democracias modernas utilizando el concepto de los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial.

Luego, se abolió la monarquía en Francia y surgieron nuevos países con constituciones en la que los tres poderes comparten el poder, lo que impide que se instaure una dictadura. Ese arreglo constitucional ha funcionado bien en varios países y muy mal en otros.

El gobierno representativo ha traído consigo la maldad, la corrupción y el pillaje en muchos de los países que son supuestamente democráticos. Al presente un gran número de países han confrontado y sufrido actos de corrupción por parte de los gobernantes que ellos mismos seleccionaron en elecciones libres. Algunos presidentes han sido enjuiciados y hasta encarcelados por actos de corrupción gubernamental.

El 16 de agosto de 2019, El Nuevo Día publicó una noticia sobre la realización de asambleas de pueblo en varios municipios de Puerto Rico, algo similar a las reuniones del ágora de la Grecia antigua. En esas asambleas de pueblo los ciudadanos reclaman más poderes para el pueblo, que se honre el precepto “de poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Algo que al presente es exclusivo para Puerto Rico es la auditoría de la deuda y la creación de una nueva Constitución que incluya el poder de revocación de los gobernantes. Es interesante ver cómo las actitudes de los políticos cambian con el soplar del viento, con las nuevas exigencias de los votantes.

En el 2012, mientras competía como candidato a la gobernación por el Movimiento Unión Soberanista (MUS) hubo una asamblea política en Caguas. Como representante del MUS presenté y defendí que se le otorgara al pueblo el poder de revocación del gobernador de turno. Los tres partidos tradicionales, PPD, PNP y hasta el PIP se opusieron a esa propuesta. Ahora como el pueblo utilizó ese poder para exigir y lograr la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló Nevares, todos están de acuerdo con esa idea. No son líderes, son seguidores y oportunistas.

La democracia indirecta como se conoce en la mayoría de los países eventualmente desaparecerá. Puerto Rico va a la vanguardia en esa gestión. Ya los ciudadanos no creen en los partidos ni en los políticos de carrera. Es por eso que los puertorriqueños han aceptado a la gobernadora Wanda Vázquez cuando ha dicho que ella no es política.

Vázquez nunca participó como candidata a un puesto político. Otra evidencia de la obsolescencia de los partidos lo fue el alto porcentaje de votantes por candidatos independientes en las elecciones pasadas. Eventualmente volveremos a la democracia directa de los griegos utilizando los medios electrónicos.

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