Lillian Rivas

Tribuna Invitada

Por Lillian Rivas
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Residente es el niño del cuento

Nunca fui seguidora del género urbano y con toda honestidad por no decir que no me gustaba prefiero decir que no lo conocía.  No entendía la diferencia entre un reguetonero y un cantante urbano. Pensaba que eran “artistas” que, sobre un sonsonete musical, rimaban frases colando fresquerías y vulgaridades para demográficas del sótano social.  Sin embargo, ver durante la pasada década cómo el grupo Calle 13 batía todos los récords de los Latin Grammy provocó la curiosidad que destrozó ese estigma.  Ver como el dúo de Residente y Visitante hizo trabajos con legendas con Rubén Blades, Silvio Rodríguez y hasta con la diosa Mercedes Sosa, los colocó en un sitial más alto.

Me parecía curioso que no se escucharan en la radio y que sin embargo tuviesen millones de seguidores. Tal vez era una respuesta natural de su perfil ‘underground’ o una oda a la irreverencia.  Al estudiar su música, me sorprendió.  Desde la torre de marfil del que escribe para vivir descubrí que René Pérez, Residente, quien al disolverse Calle 13 se lanzó como solista con un ambicioso y original proyecto internacional, tiene una pluma pesada.

Estemos o no de acuerdo con él hay que reconocer que su lírica pesa tanto como sus posiciones políticas, sus polémicos planteamientos y como su atrevimiento de vociferar en el más público de los lugares, lo que tal vez muchos pensamos y no nos atrevemos decir.  Al recibir una avalancha de Grammys usó el escenario para decirle HP al gobernador de turno por el despido de 40 mil empleados públicos. La gente reaccionó airada y le costó una veda absoluta en su país.  En su madurez se arrepintió y demostró que creció como persona y como artista. Pero su voz no se ha callado.

En muchos sentidos Residente es el niño del cuento que grita la verdad que otros se niegan a ver y revela que el emperador está desnudo.  En un país de corrupción rampante y tapujos en todos los niveles es vital su voz.  En la edición 18 de los Latin Grammy, en donde como solista, por su disco Residente encabeza la lista de los nominados, sin duda arrasará nuevamente y de seguro tirará con todo ante la situación que vive el país.  Pero más fuerte que sus palabras han sido sus acciones. En su momento de mayor gloria, Residente se aferró a su raíz.  Pudiendo contratar a quien quisiera para su espectáculo, decidió crear una orquesta sinfónica integrada por destacados músicos puertorriqueños, para presentarse en el evento más importante de la música latina. 

Con su hermosa pieza “Los hijos del cañaveral” en formato sinfónico, confió en su corillo, que ensayó retando la oscuridad y la carencia.  Junto a este grupo único, entre los que hay músicos que lo perdieron todo en el huracán, Residente desafia la fama, y demuestra que tiene el corazón en el lugar correcto.

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