Brenda Lee Morales

Punto de vista

Por Brenda Lee Morales
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Resiliencia en los niños en momentos de crisis

En tiempos de crisis como los que vivimos con el COVID-19, las escuelas con sus maestros, personal y consejeros han tenido la gran tarea de resurgir en resiliencia en los estudiantes. Armados con ese poder, los líderes y maestros implementan estrategias para educar a los estudiantes sobre la importancia de hacer frente a los traumas sociales y emocionales. 

La resiliencia es la capacidad de desarrollarse a través de la adversidad. Las personas resilientes ven sus fracasos como una oportunidad para ser más fuertes. Tienden a ver y entender las experiencias estresantes y dolorosas como una parte inherente de la existencia.

Además de desarrollar la resiliencia, las estrategias escolares se implementan con el propósito de ayudar a los estudiantes a recuperarse de eventos traumáticos. Los líderes y maestros desean que sus estudiantes tomen conciencia de los elementos de sus programas de fortalecimiento de la resiliencia, para que puedan mejorar académicamente. La implementación de estas estrategias ayuda a beneficiar tanto a los estudiantes como a la educación.  

Los maestros y administradores escolares, como defensores sociales, mejoran las fortalezas y habilidades de los estudiantes y los ayudan a soportar circunstancias adversas. Las escuelas proporcionan programas de fortalecimiento en la resiliencia para ayudar a todos los estudiantes, en particular, a aquellos en riesgo académico. Con el fin de ayudarlos, los educadores buscan identificar las fortalezas de cada individuo con la misma minuciosidad que hacen para detectar sus problemas. Además, después de identificar el problema, los educadores proporcionan a los estudiantes sus hallazgos para que puedan transformar esas fortalezas en una herramienta de enseñanza y una oportunidad.  Además de ayudar a los estudiantes a alcanzar su meta de grado deseada, las escuelas les ayudan a permitir su desarrollo para lograr cambios excepcionales en sus vidas y también en la sociedad.  Actualmente tienen que trabajar, además, con la grave situación del COVID-19, dando apoyo a toda la familia para que no desmayen en su proceso de enseñanza-aprendizaje y de esta manera, lograr ese proceso de una forma diferente, como lo es la educación en línea. 

Los seres humanos tienen el potencial de desarrollarse cognitiva, emocional y socialmente, y están dotados de fortalezas que les permiten superar circunstancias desfavorables de diversos grados y tiempos a lo largo de la vida. Sin embargo, no todas las personas hacen buen uso de su potencial para desarrollarse de una manera cognitiva, emocional y/o social. Mientras que un sacrificio, como el que están realizando actualmente, para cambiar y desarrollarse como seres humanos, es un evento inevitable de la vida que los estudiantes por primera vez están enfrentando. El apoyo del personal escolar a los estudiantes es fundamental para su eficaz adaptación a estos cambios. Los cambios a veces pueden ser predecibles, repentinos, desorganizadores y turbulentos, tal como la vivencia actual. Pueden, además, causar un impacto importante en la vida de los estudiantes y en la sociedad. Esta puede ser la razón por la que las personas reaccionan a situaciones problemáticas de diferentes maneras.  

La educación de la resiliencia en este momento es crucial, pues promueve conexiones sociales y redes positivas afirmando valores deseables, logrando así que se cumplan los objetivos dentro de las circunstancias de cada familia. Es importante que los estudiantes sobresalgan y se enriquezcan intelectual y emocionalmente a pesar de los problemas de comunicación, el estatus socioeconómico, el nivel intelectual y otros factores. Los estudiantes pueden mostrar actitudes resilientes en cualquier momento, ya que la resiliencia no es una habilidad innata. La resiliencia se puede aprender en cualquier momento de la vida, siempre y cuando otros componentes significativos para ellos, como lo son el maestro y la familia, entre otros, formen parte del alcance de sus logros académicos.  

Los seres humanos nacen con la capacidad de hacer frente a las demandas ambientales y de adaptarse mediante el desarrollo de habilidades sociales y de comunicación, con una conciencia crítica, autonomía y propósito para el futuro. El desarrollo y fortalecimiento de estos rasgos de carácter requiere estímulos contextuales, familiares y compañeros. Sin la ayuda adecuada, el individuo no puede recuperarse completamente. Las relaciones de apoyo permiten a las personas la oportunidad de expresar sus sentimientos de dolor y malestares.     

Muchos niños se desarrollan en entornos familiares difíciles, en la marginación económica y ambientes de violencia, drogas, familias disfuncionales o enfermedades personales. Estas son algunas de las desventajas a las que se enfrentan las comunidades. Estos tipos de entornos suprimen las habilidades sociales y emocionales de los niños y adultos jóvenes y crean barreras para el desarrollo de todo su potencial. Por otro lado, los niños resilientes se enfrentan a obstáculos similares, pero lo hacen bien contra estas probabilidades.  

Los estudiantes resilientes son capaces de construir una vida saludable superando las circunstancias estresantes y adversas.  Tienen una serie de características positivas y tienen otros en su vida que los protegen del daño y les permiten derrotar la adversidad o incluso prosperar en esos entornos. A menudo, responden adecuadamente cuando se enfrentan a problemas cotidianos. Son más flexibles y sociables, predominantemente racionales, y tienen un buen autocontrol e independencia; podrían mejorarse para mejorar y apoyar la resiliencia en sus pares.  Responden más al contacto con otros seres humanos y generan respuestas más positivas en otras personas. Además, son activos, flexibles y adaptables. Esto significa que están listos para responder a cualquier estímulo, comunicarse con facilidad, mostrar empatía y afecto, y tener comportamientos pro-sociales.  

Con esto en consideración, la aspiración fundamental en este contexto educativo es que nuestros niños se encuentren preparados y fortalecidos para el éxito y con capacidad en toda su dimensión humana para enfrentar el reto del distanciamiento social actual y lo que prospectivamente pueda ser desconocido.

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