Enid Monge

Tribuna Invitada

Por Enid Monge
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Respetarnos como pueblo ante la Junta

En su reunión de hoy, la Junta de Supervisión Fiscal, creada por la Ley federal PROMESA, adelantó parte de su agenda de trabajo que atenderá  los asuntos de Puerto Rico. Ello incluye la revelación de las agencias y otras dependencias gubernamentales sobre las que estarían tomando  acción de inmediato.

Ese anuncio no debe tomarnos por sorpresa, ya que es de todos conocidos la crítica situación financiera en la que se encuentran esas entidades públicas que a todas luces por décadas han tomado decisiones a espaldas del pueblo, comprometiendo su bienestar y el futuro de las próximas  generaciones. 

Es indiscutible que el desarrollo  de la industria, el comercio y del país en general depende en gran medida de las decisiones que hagamos ahora  sobre el futuro de la Autoridad de Energía Eléctrica.  Es una realidad que la corporación necesita mejorar su infraestructura y atemperar sus procesos a nueva tecnología y que para ello, además de tener el capital, a mi entender más relevante y necesario, es contar con un plan de trabajo bien elaborado, analizado y validado por especialistas en el tema, y que las determinaciones se tomen en consenso por el bien común y no sólo para cumplir con unos acreedores que, debemos presumir, tomaron la decisión de financiar las operaciones de la corporación.

Debo mencionar que, en los últimos años, una vez la Junta de Gobierno se percató de la realidad fiscal de la AEE, esta corporación ha estado trabajando día a día, analizando  diferentes escenarios reales y alcanzables, que puedan encaminar a la entidad a superar el reto de estabilizar las finanzas, a realizar la mejoras necesarias y brindar el servicios más estables y que garanticen un ambiente limpio para el país. Ello incluye promover un positivo ambiente competitivo para hacer negocios en la isla, de la mano de profesionales y reconocidas firmas contratadas con experiencia en este tipo de situación.

Ahora, con la llegada de la Junta de Supervisión Fiscal, como comerciante que hemos denunciado  el impacto del alto costo  de la energía eléctrica y la manera en que incide directamente en la estabilidad y competitividad de toda empresa en Puerto Rico, es preocupante desconocer cuál va hacer la actitud y el comportamiento que va a adoptar esta Junta. En particular se presenta la interrogante de si echaría a un lado el trabajo realizado por la AEE, sin tomar en cuenta sus  consecuencias, con el único fin de recobrar dineros de los acreedores sin medir el impacto que ocasionen a los sectores que mueven la economía del país.

Ya la Junta está en funciones. Ahora lo más importante es lo que nosotros hagamos ante esta realidad. Es nuestra responsabilidad estar atentos y actuar ante cualquier determinación, velando que estas sean dirigidas al bienestar del país y no en su contra, con favoritismos para algunos que agudice la pobreza, además de aumentar la incertidumbre en el desarrollo del sector comerciar.

Debemos exigir a la Junta la trasparencia y que mantenga  al pueblo informado, elemento que ha faltado  por décadas y que nos ha llevado a la crisis que hoy vive todo el gobierno. 

Y para concluir, relevante por demás, es que nos demos a respetar como pueblo. Es inaceptable que permitamos que se eche a un lado  cualquier plan de trabajo, análisis y estudios realizados de manera profesional, sin que se tomen en consideración y sin que  medie una explicación razonable.

No hay duda que la AEE tiene que reunirse con estas personas y mostrar lo que hasta ahora se ha estado recomendando para reestructurar la deuda y trasformar la corporación.  Siempre es saludable tener un buen diálogo para llegar a mejores  acuerdos. Lo que no es correcto y sí inaceptable, es llegar a determinaciones sin que antes se dé una conversación de altura entre profesionales.

Lo que está en juego es el bienestar, la salud, la calidad de vida, el futuro de nuestros jóvenes, y el desarrollo económico de todo un país. 

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