Antonio Quiñones Calderón

Tribuna Invitada

Por Antonio Quiñones Calderón
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Ricky y Manolo: los palos del debate

Primero: el de anoche fue, en esencia, un debate. La novel introducción de preguntas de seguimiento –ya no más dejar que el candidato se salga con la suya con una respuesta no responsiva o un comentario salido de “la manga production”– convirtió el encuentro en el verdadero primer debate del ciclo electoral.

Segundo: vi al candidato estadista a la gobernación, el doctor Ricardo Rosselló, y al independiente Manuel Cidre como los expositores más coherentes de la noche. El primero, esforzándose con éxito en hacer válido el propósito de su estadía frente al podio (y fuera de él): y la exposición de sus ideas de gobierno para enfrentar con probabilidad de éxito –al menos al inicio del camino hacia el éxito– a los serios problemas fiscales y operacionales de un gobierno desarticulado y estancado en su propia inercia y su evidente sequía de opciones para salir del atolladero en que se encuentra desde el día 1.

Cidre, como en encuentros anteriores con periodistas y grupos representativos de variada índole, dejó reiterado cuánto puede aportar un representante genuino –genuino, he escrito– de la sociedad civil. Él, empresario y líder de importantes entidades cívicas, educativas y de negocios, sabe de las vicisitudes que pasa el sector privado que quiere aportar al desarrollo general, pero tiene que enfrentarse a su peor enemigo: un gobierno que a la menor provocación echa mano de más contribuciones, de más burocracia, de más rencor contra el empresario exitoso y a una estructura de gobierno asfixiante como solución a todos los problemas del efectivo en la caja pública. No más obsérvese cómo a lo largo de esta administración, cuadrar el presupuesto –que, por lo demás nunca ha podido cuadrarlo– ha sido más importante que los programas de desarrollo económico.

Tercero, me pareció que a David Bernier le sigue siendo del todo imposible desligarse –y miren que ha tratado– del dato cierto de que fue el segundo al mando, en tres de los cuatro años del cuatrienio, del gobierno que ha dicho no es el suyo.

Tercero: realista como corresponde en el marco de un sistema bipartito como el prevaleciente, las posibilidades de que Cidre, o Alexandra Lúgaro, reciban los votos que necesitan para estar a partir del 2 de enero de 2017 en La Fortaleza, es de rigor señalar que el próximo gobernador se haría a sí mismo y al pueblo un gran servicio poniendo en acción aquellas propuestas de gobierno esbozadas por Cidre complementarias de las propias suyas. De hecho, ya el candidato Rosselló ha anticipado que lo haría.

Cuarto: vi a un Ricardo Rosselló más seguro, más relax que en encuentros anteriores y a un Bernier fuera de sí, insistiendo en el ataque personalista contra Rosselló, en un desvío del formato de un debate expositor de ideas y compromisos.

Aunque no fue un debate que me hiciera exclamar “Wow”, lo cierto es que aportó en gran medida, a una veintena de días para la cita ante las urnas, a un mejor entendimiento de lo que necesita saber el elector para emitir un voto informado.

Me llamó la atención algunos de los puntillazos de los candidatos. Como el de Manolo Cidre advirtiendo que “hoy, más que nunca, Puerto Rico no necesita un candidato; lo que Puerto Rico necesita es un líder que ponga al gobierno no solamente a servir al pueblo, sino que saque al gobierno del medio para que sus sueños y aspiraciones se puedan hacer realidad”.  Como el de Bernier, denunciando que ha sido claro, “desde el primer momento de que este gobierno falló en reconocer temprano la insolvencia, entre otras cosas”, para recibir de Lúgaro el recuerdo de que “David, pero si tú eras parte importante de ese gobierno”.

Ricky Rosselló también aportó su puntillazo al advertir a Bernier –después del tercer ataque personalista que el candidato popular le lanzó– que “el desespero te lleva a la incoherencia; pero sí tu quieres quedarte con la estrategia del pasado, eso precisamente es lo que representas”.  María de Lourdes Santiago no se quedó atrás al asegurar que “los americanos son unos bandidos que han saqueado a nuestro país”. Como tampoco Rafael Bernabe, al referirse a que la condición colonial del territorio de Puerto Rico ha llevado a pensar a muchos en que “nosotros no podemos cambiar las cosas, y como hay que cambiarlas, entonces tenemos que esperar que alguien las cambie por nosotros”, en referencia obviamente a quienes defienden la existencia de la junta federal de control fiscal que se ha hecho cargo de Puerto Rico.

Aparte del proceso mental que haya producido la comparecencia de los 6 candidatos a la gobernación la gran aportación a este ciclo de debates fue la de los periodistas que, con sus intervenciones en el renglón de las preguntas de seguimiento, como no había ocurrido hasta esta noche, realmente dieron carácter de debate al encuentro. Sin aires de protagonismo esa fue la gran aportación de los periodistas Luis Guardiola, Jonisabel González, Ivonne Solla, José Estévez y Silvia Gómez.

Como que vamos acercándonos a un voto bien informado.

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