Noel Algarín Martínez
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Rizzo honra el legado de Clemente

La ciudad de Parkland en el estado de Florida es el lugar que el primera base de los Cachorros de Chicago, Anthony Rizzo, llama su hogar. Es el sitio donde se crió y a donde regresa tras concluida cada nueva campaña de Grandes Ligas.

Antes del 14 de febrero de 2018, Parkland era también el lugar que Rizzo encontraba difícil de explicar a quienes no estaban familiarizados con la zona. “Antes (del tiroteo), solías decir que eras de Boca (Ratón) o Fort Lauderdale, y luego explicabas qué era Parkland”, dijo.

El “tiroteo” del que habla Rizzo es el que hizo notoria a su ciudad natal. En esa fecha en la escuela superior Marjory Stoneman Douglas —la misma en la que se graduó Rizzo en el 2007 —, un exalumno armado de un rifle mató a 17 personas entre estudiantes y maestros. Una nueva matanza masiva en una escuela de Estados Unidos. Una nueva masacre en el Día de San Valentín, aunque contrario a la de 1929 en Chicago, ésta nada tenía que ver con gánsters, pero sí con un país obsesionado con las armas y en guerra contra su propia gente.

Tras conocer la noticia, Rizzo viajó de Arizona, donde se preparaba para comenzar el campamento primaveral de los Cachorros, a Parkland. Allí el pelotero de 27 años, quien conocía a las familias de varias de las víctimas, así como a varios de los maestros asesinados, acudió a una vigilia y se dirigió a los presentes, invitándoles a mantenerse fuertes y unidos ante la tragedia.

En los días y semanas posteriores, el jugador ha sido testigo del surgimiento de un movimiento, con los estudiantes de su alma mater a la cabeza, para exigir a los políticos legislación que imponga mayores controles para adquirir armas, mensaje del que también se ha hecho portavoz. Entre los esfuerzos de los jóvenes destaca la multitudinaria manifestación llevada a cabo el pasado 24 de marzo en Washington, bajo el lema “Marcha por Nuestras Vidas”, que ha puesto a temblar a políticos, empresarios de la industria armamentista y miembros de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, en inglés), que se oponen a cualquier reforma o cambio.

Rizzo, ganador del Premio Roberto Clemente en 2017 en reconocimiento a su labor social y humanitaria, ha expresado lo inspirador que es ver a los jóvenes de su ciudad liderando los reclamos de mayor protección y seguridad por todo el país.

Igualmente ha donado y ayudado a recaudar dinero para las familias de las víctimas del ataque. Como si fuera poco, en lo que parecía una escena sacada de un cuento, en el primer juego de la campaña 2018 el pasado jueves en Miami — muy cerca de Parkland —, Rizzo pegó un jonrón.

Al pisar el plato, golpeó varias veces con su mano el parcho en su uniforme con las iniciales de su escuela y señaló al cielo. Era su homenaje personal a los muertos, heridos y familiares de las víctimas del ataque a su comunidad. Era su forma de dejar saber que la vida continúa, pero sin olvidar lo verdaderamente importante: las personas, no las armas. Clemente estaría orgulloso de él…

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