Orlando Parga

Punto de vista

Por Orlando Parga
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Rosselló en la encrucijada

No consuela decir que la corrupción es tan antigua como la más antigua profesión del mundo, porque este último zarpazo se nos da en tiempo de nuestra mayor vulnerabilidad.  Con respeto a la presunción de inocencia, todo asomo de codicia o impropiedad al manejar fondos públicos destinados a víctimas de desastre o anegados en pobreza, es más criminal que el mero acto de violar la ley.  

El senador Harry Truman alcanzó la prominencia nacional que posteriormente lo llevó a la presidencia cuando investigó esta abominable versión de corruptela: la de contratistas de la industria armamentista dedicados a la infamia de robar a las fuerzas armadas en tiempo de guerra, multiplicando con producción defectuosa o de baja calidad la pérdida de vidas en el campo de batalla.  Hoy, como a Truman en aquella época, la adversidad de corrupción brinda al gobernador Ricardo Rosselló Nevares el deber de propinar un golpe contundente a este viejo mal cada vez más sinuoso de nuestro medioambiente público y privado.

En Puerto Rico la corrupción gubernamental es más mortífera que otras jurisdicciones.  Se da y acrecienta en el modelo colonial bajo nuestra extrema dependencia a transferencias de fondos federales.  Tanto en la empresa privada como el sector público se ha creado la insensatez amoral de que – por venir de afuera pagados por contribuyentes de estados más ricos – pueden derrocharse y apropiarse sin consecuencias.  Con el agravante de los valores éticos en juego; la epidemia corre las arterias sociales desde el ciudadano humilde que abusa y hace mal uso de los servicios que subsidia la beneficencia federal, al encumbrado empresario o funcionario público que urde esquemas para saquearlos.

Este no es tiempo de reacción politiquera, aunque sea inevitable que los responsables del pasado trepen la montaña rusa del sensacionalismo con burdo intento de capitalizarlo.  A los que salivan la conjetura y especulación partidista, cúbranse la espalda.  Dice una admonición bíblica que, “el que esté libre de pecado, tire la primera piedra”.  Al usar la mofa de que la corrupción tiene nombre y apellido de partido, recuerden que además tiene nombre y apellido de barrio, escuela, pueblo y ciudad… ¡Nuestros corruptos no son extraterrestres!

El reto del gobernador Rosselló Nevares es no perder la concentración en la obra reconstructiva de Puerto Rico que su gobierno ha timoneado frente a grandes obstáculos, al mismo tiempo que impone severo rigor para frenar el aprovechamiento ilícito con fondos públicos.  Eso tiene que hacerlo con firmeza y determinación.  Se juega su prestigio.

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