Ibrahim Pérez

Tribuna Invitada

Por Ibrahim Pérez
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Rosselló quiere transformar nuestro sistema de salud

Así lo proclamaba un titular en la edición digital de El Nuevo Día el sábado, 5 de agosto de 2017. Fue una noticia alentadora para los salubristas que hemos esperado por una transformación del plan gubernamental de salud desde su inicio en febrero de 1994, pero que nos hemos tenido que conformar con parchos y más parchos, administración tras administración.

Y es que los gobernantes, comenzando con su fundador, convirtieron aquel plan en un instrumento político para repartir tarjetas, echando a un segundo plano su loable intención en favor de la salud de los más vulnerables.

La tarjeta de salud original contenía nobles objetivos: proveer ágil acceso en el sector privado a servicios de salud de calidad para nuestra población pobre a un costo asequible y sostenible. Esos objetivos todavía no se han conseguido tras 23 años. Es impostergable que se realice una verdadera transformación. Pero hacen falta cambios substanciales que extirpen los males de nacimiento de la reforma de 1994, como fueron el abandonar el cuidado preventivo en favor del curativo, desplazar el cuidado integral del paciente como primera prioridad, desconectar el cuidado primario-preventivo del cuidado especializado, delegar en las aseguradoras el total control del dinero y del cuidado. Una genuina transformación tiene que trazar y completar una ruta hacia la excelencia en eficiencia y costo-efectividad, un recorrido que ningún gobernante reciente ha delineado.

Mi Salud requiere extensa cirugía reconstructiva en dos aspectos fundamentales: en la manera en que se organizan y prestan los servicios médico-hospitalarios y en los mecanismos que utiliza para pagar por los mismos. Esos dos aspectos se han mantenido prácticamente inalterados desde 1994, a pesar de que ambos son determinantes e imprescindibles para optimizar la calidad del cuidado y la sostenibilidad económica de un sistema de salud exitoso. En nuestras columnas del 28 de febrero y 24 de marzo de 2017 ofrecimos al gobierno una “Receta para reformar Mi Salud”. Recomendábamos la creación de sistemas integrados y coordinados de servicios médico-hospitalarios primarios-preventivos y especializados a través de las diferentes regiones de Puerto Rico, anclados sobre la base de nuestras cuatro escuelas de medicina y de los Centros Comunitarios 330 que sirven a 54 municipios del país, pero ajustándolos a nuestra realidad socio-económica y operacional del siglo 21.

A los gobernantes y autoridades sanitarias del país, recomendamos, además, que lean el libro “Prescription for The Future”, acabado de publicar por el médico estadounidense, Dr. Ezekiel Emanuel, asesor especial de política pública de salud durante la preparación e implantación de Obamacare. Emanuel evaluó minuciosamente distintas organizaciones con excepcionales acreditaciones en servicios de salud. Identificó y definió detalladamente 12 prácticas que probaron ser transformadoras para que cada una de ellas lograra posicionarse entre las mejores de Estados Unidos. La implantación ordenada y gradual de esas prácticas encaja perfectamente con la transformación que requiere Mi Salud en su ruta hacia la cúspide prometida desde 1994. Esa transformación podría convertir a Mi Salud en un modelo ejemplar de costo sostenible que sirva bien a los pobres y que, eventualmente, pueda extenderse al resto de los puertorriqueños.

El gobierno anunció el pasado mes de marzo que los grandes cambios al plan de salud gubernamental se implantarán durante 2018-2019. Actualmente, parecen estarlos trabajando en secreto, con poca o ninguna participación de salubristas y de proveedores de Mi Salud con vasto conocimiento y experiencia. Escuchar a los peritos enriquecerá la transformación deseada y facilitará la selección de los cambios más esperanzadores. Confiamos que el gobierno desista de su aparente intención de imponer unilateralmente los cambios transformadores y que establezca un proceso de renovación participativo y transparente.

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martes, 19 de septiembre de 2017

Un modelo de salud en retroceso

Commonwealth Fund (CF) es una centenaria fundación privada estadounidense enfocada en promover la optimización en desempeño de los sistemas de salud. CF ha publicado seis informes investigativos durante las pasadas dos décadas en los que compara el sistema de salud de Estados Unidos con el de otros 10 países ricos del mundo (Reino Unido, Suiza, Holanda, Francia, Australia, Nueva Zelanda, Noruega, Suecia, Canadá, Alemania). Estados Unidos aparece en la última posición en cada informe

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