Luis Alberto Ferré Rangel

600 palabras

Por Luis Alberto Ferré Rangel
💬 0

Ruta alterna

Llegué y todo parece normal. La sala del médico está típicamente llena, casi todas personas mayores conversan mientras esperan su turno. De repente dos caballeros, ambos adultos mayores, se enfrascan en una discusión de extremo a extremo en la sala, uno acusando al otro de colarse y el aludido defendiéndose. El uno llama al otro a salir afuera, y siguen la discusión, luego entran y se siguen diciendo cosas hasta que amaina la tormenta. Pero un silencio sepulcral cae en la sala que hacía unos minutos estaba llena de vida.

Demasiadas veces acudimos a la violencia verbal, emocional, sicológica y hasta física para dirimir controversias. Confundimos la asertividad con agresividad producto de la cultura machista y de confrontación en la que vivimos.

Estos dos caballeros tuvieron opciones que decidieron no escoger. Y en su comportamiento reforzaron el ciclo de violencia y de dependencia en la agresión en el que vivimos. Al no tomar otra opción, reforzaron un paradigma que nos tiene sumidos en el síndrome del callejón sin salida.

En el trabajo “Calidoscopio Puertorriqueño”, el Dr. Manuel Torres Márquez, sociólogo, apunta que “Puerto Rico tiene un superávit de inteligencia y un déficit de voluntad para enfrentar sus encrucijadas y encaminar iniciativas sostenidas para construir y democratizar el disfrute de la calidad de vida”.

En una oficina médica, en un ascensor, en el condominio o en el hogar, vivimos en comunidad. Pero esa falta de articulación social, cultural, política y económica que hemos vivido por décadas se debe en gran parte a esa desvalorización del sentido de lo público. El espacio que compartíamos en la sala del médico era una una comunidad y fue violentado e irrespetado por esa acción.

Como individuos, y como sociedad, enfrentamos a diario encrucijadas, que a su vez van marcando la ruta que vamos tomando en la vida. Algunas decisiones de a diario, en su faz, no parecen determinantes para el resto de nuestras vidas, pero en cambio lo podrían ser.

Esta semana, mientras caminaba temprano por una calle, un señor desgarbado y mal oloroso hablaba en voz alta y hosca. Otro señor le pasaba por el lado ignorándolo. “Un homeless loco”, fue la primera voz que escuché en mi cabeza. “Tengo prisa”, fue lo segundo que escuché en mi cabeza. Pero lo tercero que escuché fue lo siguiente: “¿Me ayudas a cruzar? estoy medio ciego y no veo bien”. Por poco le paso de largo hasta que lo que escuché me hizo detenerme. Sentí sus manos callosas y ásperas agarrar mi brazo y cruzamos la calle. Echó una mirada alrededor, buscando algo. Le habían robado su bastón y la ropa.

Esa persona sin hogar se convirtió en mi mejor maestro y me dio una gran lección al enfrentarme con mis prejuicios. El ciego era yo. Él me invitó a vivir en comunidad y a tomar la ruta alterna.

Otras columnas de Luis Alberto Ferré Rangel

domingo, 16 de septiembre de 2018

La respuesta

Luis Alberto Ferré Rangel señala que la ética solidaria es un recurso valioso para edificar todo lo que colapsó en Puerto Rico aún antes del huracán María

domingo, 2 de septiembre de 2018

Siembra

Luis Alberto Ferré Rangel plantea que el devenir social, económico, cultural y político del Puerto Rico post María, dependerá de cómo el sector privado y el gobierno se apalancan de la experiencia, del peritaje, de la voluntad y de las redes de colaboración del tercer sector

💬Ver 0 comentarios