Roberto Ramos Pagán

Punto de Vista

Por Roberto Ramos Pagán
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Ruta para escapar del punto muerto

El psicólogo Ken Wilber, desarrolló un modelo que sitúa al ser humano en tres niveles evolutivos, la etapa pre convencional, convencional y trans convencional, siendo esta última la más elevada para el ser humano, que implica transformarlo en una persona con la capacidad de verse en los demás.

Quien trasciende comprende el valor real de la integración de recursos, la distribución participativa del poder y es capaz de ofrecer hasta la vida misma por lo digno, justo y progresista para todos por igual.

Si, por el contrario, en lo más bajo de desarrollo de la persona, se muestra su incapacidad de mirarse en los demás, compartir capacidades y asumir roles socioproductivos, queda muchos por trascender.

Una mirada profunda a esta teoría nos permite construir un amplio paralelismo entre el ámbito político nacional, así como el descomunal desplome de la tradición política puertorriqueña.

Nadie puede negar que los partidos tradicionales en Puerto Rico, así como en diferentes partes del mundo, se encuentran en un agonizante tránsito. Por ejemplo, los eventos del llamado Verano 2019, dejan más que claro como en nuestra isla soplaron nuevos aires de lucha. Miles de personas, trascendieron el partidismo y fanatismo convencional, causando el desplome de todo el aparato público con la renuncia a la gobernación de Ricardo Rosselló. Por otra parte, el Partido Popular, enfrenta una crisis profunda, latente en la caída vertiginosa de su capacidad de movilización de electores, así como la búsqueda de un candidato capaz de conectar con un Puerto Rico empobrecido.

Tal panorama es un signo irrefutable de la realidad latente en el pensamiento colectivo. Los partidos tradicionales, sumidos es un convencionalismo arcaico, están en aprietos y parece que no lo reconocen. La ausencia de profundidad en la discusión pública deja en desnudo el agotamiento intelectual del debate político actual. Bajo la sombra del individualismo partidista, Puerto Rico vive un caos social y económico, una desigual lucha de clases, una rampante violencia, una veloz desintegración de la composición familiar, crisis en la salud mental, adicciones, deambulismo, así como la vulnerabilidad de niños, viejos y personas con situaciones de discapacidad.

Los partidos convencionales se encuentran en un punto muerto. Aquí es donde entra en juego la llamada teoría trans convencional. Trascender es entenderse y mirar su realidad pasada y presente para aceptar su responsabilidad histórica. El aquí y ahora de cualquier líder, requiere una profunda mirada hacia adentro para comprender su sentido humano y responsabilidad colectiva. El individualismo solo genera riqueza a sí mismo, centra el poder en unos pocos y los corrompe hasta su destrucción. Si aún sirve de algo el próximo ciclo electoral, asuman su responsabilidad política y trasciendan del tribalismo colectivo, hacia la modernidad integral, descentralizados, agiles, capaces en liderato de construir puentes comunes que transformen y salven nuestra raíz social.

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