Kenneth Sanabria Domenech

Tribuna Invitada

Por Kenneth Sanabria Domenech
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¿Sabrán dónde queda el Oeste?

No nos llamemos a engaño, la totalidad de los municipios de Puerto Rico sufrieron el embate del huracán María. La devastación es evidente, postes en el piso, miles de árboles caídos, gente sin techo y ni hablar de los servicios energía eléctrica y agua potable. La ayuda, según los medios de comunicación, está llegando y se está distribuyendo, y eso es para celebrar

Sin embargo, me parece que al gobierno estatal y federal se les olvida que Puerto Rico tiene un área oeste. Si la ayuda ya está en la Isla, esa ayuda no ha sido equitativamente distribuida y hasta me atrevo a decir que se ha limitado el acceso a nuestra región. Los suministros de agua potable y comestibles que han llegado a nuestra área, han tenido que racionarse aún más del que por la naturaleza de la emergencia es inevitable racionar. Si bien es cierto, que como señalé la ayuda ha comenzado a fluir en el área metropolitana y pueblos cercanos, no es menos cierto, que la ayuda al oeste ha estado escasa y ha estado llegando tardíamente. He visto a personas mayores que no pueden llegar hasta los oasis a buscar sus dos galones de agua por no tener recursos ni para la gasolina que necesitan sus vehículos.

Las gasolineras han comenzado a distribuir combustible ilimitado, lo que genera cierto alivio a las extensas filas que hace algunos días copaban estas tiendas. Sin embargo, hay dueños de gasolineras que se han aprovechado de la emergencia para aumentar los precios. Entonces, si el problema de las comunicaciones persiste, no existe manera ni forma de denunciar estas alzas a los precios, sobre todo, por no haber contacto con funcionarios del Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO). Por lo que la ciudadanía opta por pagar el precio elevado y olvidarse de hacer la querella y esperar a que se investigue. De todas maneras, ya se pagó a sobreprecio y posteriormente es muy probable que no haya tiempo para darle seguimiento a la denuncia.

Así pues, las extensas filas de las gasolineras se han trasladado a los supermercados que hacen de “tripas corazones” para mantenerse abiertos. Algunos de ellos sin mercancía para vender y la mayoría sin agua embotellada. Aquellos supermercados que sí tienen agua para la venta la racionan a una caja por cliente. Es hasta frustrante realizar enormes filas y que al final no puedas conseguir lo que necesitas.

Entonces, llega la tarde y los comercios comienzan a cerrar, con el argumento de que el gobierno aún mantiene vigente el toque de queda (curfew) y es en ese momento en que se agudiza la vida de los que vivimos en el Oeste. Justo cuando comenzamos a sentir esa sensación de algo de normalidad nos encontramos con letreros de “cerrado” y es ahí cuando nos recordamos, que no tenemos donde ir a comprar, el gobierno casi nos abandona y nos deja sin suministros y para colmo tenemos que perder nuestra libertad obligándonos tempranamente a irnos a nuestras casas.

Finalmente, no sé cómo aun el gobierno no ha acabado con el toque de queda que ha sido de bendición para los criminales del País. Mientras los decentes, perdemos nuestra libertad para cumplir, en algo, con la orden ejecutiva del gobernador Ricardo Rosselló, los criminales aprovechan la oportunidad para acabar con lo poco que queda en nuestra región. Lo más reciente que han comenzado a hacer los llamados “amigos de lo ajeno” es barrenar los tanques de la gasolina de los vehículos para de esa forma extraer lo que haya del suministro, apropiándose ilegalmente del mismo. Y de nuevo, sin comunicaciones, no hay querellas para investigar ni a nadie con quien intervenir.

En fin, el Oeste está en el profundo olvido y aunque puedo levantar mi voz a través de estas líneas, hay miles que no tienen a donde recurrir. Pero gracias gobierno, gracias Presidente Trump porque su visita a Guaynabo fue fundamental en el progreso del Puerto Rico. El área metro no es Puerto Rico, la Isla tiene mayor extensión territorial que San Juan, Guaynabo y Bayamón. 

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jueves, 5 de octubre de 2017

¿Sabrán dónde queda el Oeste?

Kenneth Sanabria expone la inequidad en la respuesta de ayuda tras el huracán María y plantea que la región Oeste ha quedado olvidada

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