Carlos Rosa Rosa

Punto de Vista

Por Carlos Rosa Rosa
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Sacudida en un abrir y cerrar de ojos

A Puerto Rico le tomó 77 años para ver por primera vez a cuatro boricuas como dirigentes de las Grandes Ligas desde el debut del primer jugador puertorriqueño Hiram Bithorn en el mejor béisbol del mundo.

Eso aconteció el 1 de noviembre con el nombramiento de Carlos Beltrán como piloto de los Mets de Nueva York, uniéndose a Alex Cora (Boston), Charlie Montoyo (Toronto) y Dave Martínez (Washington). Fue un día de celebración para los boricuas; un día histórico.

Pero esto duró muy poco.

Y ahora, en apenas tres días, la cifra se redujo a la mitad. Todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos, reinando la decepción en la mayoría de la afición puertorriqueña del béisbol al ver las salidas de Cora y Beltrán en medio de un escándalo de robo de señales con tecnología en la temporada de 2017 con los Astros de Houston.

El martes, Alex Cora acordó su salida con la gerencia de los Red Sox, y el jueves, Carlos Beltrán le siguió los pasos con los Mets sin haber dirigido un partido en las Mayores, luego de que ambos fueran incluidos en el informe del comisionado de Major League Baseball (MLB), Rob Manfred, con relación a los robos de señales ocurridos en Houston.

Cora fue mencionado como el artífice de los esquemas de robo de señales y Beltrán como uno de los jugadores que participó en uno de ellos. En el caso de Beltrán, MLB anunció que no fue penalizado, al igual que los demás integrantes del equipo. 

La única penalidad para los jugadores era si mentían en la investigación. La prensa de los Mets recordó que Beltrán negó haber participado en los esquemas cuando fue cuestionado en las reuniones de invierno como dirigente de los Mets, pero en la investigación confesó su participación.

Así las cosas, Puerto Rico, al momento, cuenta con dos mentores en matrícula: Montoyo y Martínez.

Cora y Beltrán rompieron las reglas de MLB, máxime cuando el comisionado Manfred había enviado —el mismo año— una comunicación a los equipos para advertir que penalizaría cualquier acto ilegal en el robo de señales con el uso de tecnología.

Esta semana pasará a la historia como una de las más oscuras en la historia del béisbol puertorriqueño. Es duro pensar que luego de décadas de espera por la inclusión de boricuas en posiciones relevantes como la de dirigente en las Mayores, ahora las oportunidades podrían verse afectadas en el futuro.

También es lamentable pensar que luce muy cuesta arriba que ambos vuelvan a recibir otra oportunidad en las Grandes Ligas. Será una mancha que los acompañará en el resto de sus vidas y, en el caso de Beltrán, seguramente le afectará en su candidatura al Salón de la Fama en 2023.

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