Fernando Cabanillas

Consejos de cabecera

Por Fernando Cabanillas
💬 0

Salpicón de coronavirus

Esta columna será como un salpicón de mariscos, una ensalada con trozos de mariscos variados y verduras troceadas, o quizás como un “medley” musical. 

Ya que el COVID-19 está aquí, todos debemos preocuparnos. ¿Qué síntomas me deben hacer sospechar que no tengo esa enfermedad? Si usted presenta congestión nasal, estornudos y dolor de garganta sin fiebre, es poco probable que sea COVID-19.  Sólo 5% de las personas infectadas con ese trastorno presentan esos síntomas. Probablemente sea un catarro común. Pero si presenta fiebre de 38.3 C (101 F) o más, y tos seca persistente, debe preocuparse. En este momento la probabilidad es que sea influenza y no COVID-19, pero no debe ir corriendo a la Sala de Emergencias más cercana. Debe primero llamar a su médico y discutir los síntomas. En este momento el CDC recomienda que se queden en su casa, a menos que los síntomas sean muy severos o haya dificultad respiratoria. No queremos convertir las Salas de Emergencias en focos de infección para otras personas.

Existe la idea de que los niños son resistentes al COVID-19, ya que es muy raro que se infecten con el virus, pero probablemente eso no es correcto. Al parecer, lo que sucede es que los síntomas que presentan los niños son muy leves y pueden confundirse con los de un catarro.  Para mí este hecho es muy preocupante, no por los niños, ya que su mortalidad es prácticamente cero en aquellos menores de 9 años. Lo que sí me preocupa es que lo menos que se le ocurriría a una madre cuando su hijo presenta un cuadro catarral es que sea COVID-19. Esto significa que la madre y el padre se infectarían y a la vez contagiarían a otras personas más vulnerables, incluyendo los abuelos. Es enteramente probable, en mi opinión, que el reservorio más grande de este virus sean las escuelas primarias.

¿Y cuál es el riesgo de contagiarme y morir de coronavirus en Puerto Rico? El 80% de las personas infectadas tienen una enfermedad de leve a moderada, el 15% presenta síntomas serios y el 5% tiene un problema potencialmente mortal. Si nos dejamos llevar por la experiencia en China y Corea del Sur, yo proyectaría para Puerto Rico un total de unos 270 casos en los primeros dos meses, de los cuales morirían aproximadamente ocho personas. A largo plazo todavía no sabemos qué porciento de la población se va a infectar, pero los expertos predicen que será entre 40 a 70%, asumiendo que se siga propagando. Sin embargo, en China la epidemia está mermando, si podemos confiar en sus datos. Muchos piensan que las medidas draconianas impuestas en Wuhan han logrado controlar el problema. Parece que es cierto, porque los hospitales que estaban repletos de pacientes con COVID-19 hace unas semanas, ahora tienen camas vacías. Los protocolos de medicamentos experimentales están teniendo dificultades para reclutar pacientes.

¿Qué medidas se utilizaron para lograr controlar la epidemia en China? El distanciamiento social fue lo más importante, y lo lograron con un decreto dramático y muy extremo que fue el encierro de la ciudad de Wuhan y ciudades circundantes, poniendo a 50 millones de personas en cuarentena obligatoria desde el 23 de enero. En otras regiones de China continental, las personas se pusieron en cuarentena voluntariamente y fueron supervisadas por líderes designados en los barrios. Además, el gobierno lanzó un esfuerzo sin precedentes para rastrear los contactos de los casos confirmados. Solo en Wuhan, más de 1,800 equipos de cinco o más personas rastrearon decenas de miles de contactos. Dos aplicaciones de telefonía móvil ampliamente utilizadas, AliPay y WeChat, que en los últimos años han reemplazado el efectivo en China, ayudaron a hacer cumplir las restricciones, porque permitieron al gobierno realizar un seguimiento de los movimientos de la gente e incluso detener a las personas con infecciones confirmadas. Otras medidas agresivas de distanciamiento social implementadas en todo el país incluyeron la cancelación de eventos deportivos y el cierre de teatros. Las escuelas cerraron y no comenzaron hasta mediados de enero. Muchos negocios cerraron. Cualquiera que saliera con permiso tenía que usar una máscara y guardar seis pies de distancia de otras personas. Todavía nos queda la duda de, si después que pongan fin a estas medidas y vuelvan a la normalidad, se disparará de nuevo la epidemia. Otra pregunta: ¿podremos y tendremos la capacidad y disciplina para emular a los chinos?

¿Y cuán cierto es que el virus no tolera una temperatura caliente como la nuestra? Según Trump, el virus colapsará una vez llegue la primavera. Eso está por verse, pero recuerden que el promedio al bate de Donald Trump es muy bajo. Cuando él predice algo, usualmente ocurre lo contrario. Por ejemplo, dijo que el virus no causaría problemas en Estados Unidos.

La verdad es que en medio de esta tragedia mundial, el asunto toma visos de comedia y de surrealismo. En la noche del 11 de marzo la gobernadora convocó una conferencia de prensa para hablarnos de un médico panameño que vino a Puerto Rico a un festival de salsa. Así lee la noticia: “A pesar de que ya presentaba síntomas, particularmente fiebre, el médico acudió a un bailable, ‘Rumbo al Nacional’, en el hotel Sheraton” (donde yo asumo que echó una buena bailaíta). “Todavía con fiebre, dijo la mandataria, el panameño acudió al ‘Día Nacional de la Zalsa’ el 8 de marzo”.  Luego nos enteramos que a su regreso a Panamá lo diagnosticaron con COVID-19.  ¡Bailando salsa con COVID-19... quizás me muera pero que no me quiten lo bailao! ¿No les recuerda esto a García Márquez?

Inmediatamente después de hablar la gobernadora, le tocó a Trump hacer lo propio. Al final de su conferencia le hicieron una pregunta a la cual respondió: “Me han informado de cada contingencia que puedas imaginar. Muchas contingencias. Mucho positivo. Números diferentes,todos los números diferentes, números muy grandes, y algunos números pequeños también. Realmente todo está funcionando y un montón de cosas buenas van a suceder”. El día antes ya en Estados Unidos se habían reportado un total de 1,336 casos con 38 muertes, pero “todo está funcionando bien”… Imagínense que estuviera funcionando mal.

Para cerrar debo admitir que nunca me había sentido tan orgulloso de nuestra gobernadora como ayer. Al lado de Trump parecía un verdadero genio.


Otras columnas de Fernando Cabanillas

💬Ver 0 comentarios