Adrián Torres Trigo

Punto de vista

Por Adrián Torres Trigo
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Se acabó el sueño boricua de prosperidad

En Puerto Rico, para la mayoría de la gente, la independencia es un sinónimo de pobreza, es un miedo irracional que hace que muchos le tengan miedo a esta palabra, y usualmente la asocien con la pobreza que tuvo Latinoamérica en el siglo XX.

Pero, ¿qué pasará una vez nuestros países vecinos nos superen en las cifras macroeconómicas importantes? Esa es una de las preguntas que de seguro muchos nos hemos hecho, y que se ha convertido en una realidad del siglo XXI. El puertorriqueño por años ha vivido en esta burbuja de que Puerto Rico es el bastión de la democracia y el capitalismo en América, que Puerto Rico es el país modelo de Latinoamérica, que durante gran parte del siglo XX sí fue cierto, pero que hoy día es una realidad muy distante. 

El crecimiento ha arropado a casi todos los países de Latinoamérica, que han estado entre los países con más crecimiento económico del mundo y de la región en general. En el 2018, luego del embate del huracán María, la economía de Puerto Rico se achicó un -4.8%, mientras que la economía de la región latinoamericana creció en promedio un 1.5% (aun contando a Venezuela, cuya economía se contrajo un -35% ese mismo año). Esas cifras lo que nos muestran es que Puerto Rico se está quedando atrás, comparado con nuestros vecinos

Países como Uruguay o Chile ya nos han superado en algunos factores importantes, siendo el factor más notable el crecimiento de la clase media de estos países. El crecimiento de la clase media se utiliza mucho para medir, principalmente, el crecimiento de una economía. Si una economía crece, los salarios aumentan, y posteriormente, la clase media también aumenta. En el caso de Uruguay (un país con 3.5 millones de habitantes) más del 60% de su población es considerada por el Banco Mundial como de clase media, la pobreza extrema ha prácticamente desaparecido y las ganancias del 40% más pobre de la población han ido aumentando mucho más rápido que el resto de la población, según lo informó el Banco Mundial. 

El caso de Chile es mucho mejor que el de Uruguay, ya que Chile ha tenido históricamente los mejores índices de libertad económica en Latinoamérica. A pesar de que recientemente (hasta la elección del ahora presidente Sebastián Piñera en 2018), el gasto público había aumentado bajo la presidenta socialista Michelle Bachelet, Chile seguía manteniendo índices de libertad económica altos y la mejor calidad de vida en todo el continente (sí, sobrepasando a Puerto Rico), siendo el factor más notable la expectativa de vida y el ingreso nacional bruto. Para el 2018, el Banco Mundial reportó que Chile tenía en promedio un ingreso nacional bruto per cápita de un poco más de 23,000 USD, mientras que el de Puerto Rico se había achicado de 25,240 USD en 2016 a un poco más de 21,000 USD en 2018. En cuanto a la expectativa de vida, la población de Chile en promedio cuenta con 80 años, la de Puerto Rico, con 79 años, y Estados Unidos, 78.  

Estas estadísticas chilenas, uruguayas y de otros países en Latinoamérica nos muestran que ya Puerto Rico no es la envidia de Latinoamérica, a pesar de que muchos puertorriqueños piensen lo contrario. Esta realidad latinoamericana nos debería llevar a reflexionar cómo Puerto Rico, siendo colonia, república soberana, o estado, seguirá siendo lo que los puertorriqueños quieran, y que tenemos que empezar a trabajar por nuestra patria y por nuestros compatriotas. 

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