Ivonne D. Arroyo-Martínez

Tribuna Invitada

Por Ivonne D. Arroyo-Martínez
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Se buscan líderes que inspiren confianza

Hoy más que nunca Puerto Rico tiene urgencia de líderes que modelen los roles esenciales inherentes a su responsabilidad. A través de investigaciones se han identificado cuatro roles importantes: inspirar confianza, crear visión, ejecutar la estrategia y desatar el potencial. La médula de esto es sin duda inspirar confianza. Es en ese rol que me quiero detener hoy. Al final, si los líderes no se ganan la confianza del pueblo, lo demás no sirve de nada. Inspirar confianza no es un invento mediático, mucho menos construido. 

La confianza se alcanza cuando el líder es primero, íntegro, es decir que es congruente (entre palabra y acción), humilde (para pararse firme por sus principios, ocupado principalmente por lo que es correcto y no por estar correcto) y valiente (para tomar acciones basadas en principios, para hacer lo correcto, aunque sea duro).

La confianza se alcanza cuando, en segundo lugar, el líder demuestra claridad de intención. Lo que incluye: su motivo fundamental (la demostración genuina de preocuparse por los demás, por los valores y la calidad de cada una de sus acciones), su agenda (la que busca el beneficio mutuo, genuinamente queriendo lo mejor para todos) y su comportamiento (el que crea credibilidad producto de actuar en el mejor interés de todos).

La confianza se alcanza cuando, en tercer lugar, el líder demuestra capacidad a través de sus talentos (sus fortalezas), actitudes (se enfoca en el trabajo determinado a contribuir positivamente), destrezas (constantemente reta sus destrezas y se rodea del mejor talento), conocimiento (lo que hace para mantenerse actualizado en las mejores prácticas que demuestran tener éxito en el mundo) y por último su estilo (la forma de hacer las cosas no son un obstáculo y más bien despejan el camino para poder ejecutar la estrategia).

Por último, un líder logra inspirar confianza cuando obtiene resultados. ¡Sí! ¡Los resultados importan y mucho! La gente evalúa su desempeño por los resultados pasados (su reputación, historial de éxito y los resultados obtenidos en proyectos de envergadura, no solo en actividades), resultados presentes (los que produce en el presente, en el ahora y no descansando en lo que logró antes) y los proyectados (la forma en que la gente proyecta el desempeño del líder a futuro).

Construir confianza, no solo se logra dominando estas cuatro dimensiones que he mencionado hasta ahora, eso es solo lo medular al carácter y las competencias de un líder. A esto le sigue modelar los siguientes comportamientos: hablar de frente, demostrar respeto, crear trasparencia, corregir errores (hacer lo correcto cuando está equivocado), demostrar lealtad al ausente, demostrar resultados, mejorar, confrontar la realidad, clarificar expectativas, practicar la rendición de cuentas, escuchar primero, honrar los compromisos y extender la confianza.

Ahora bien, esto tiene un orden, será fundamental que el líder realmente demuestre que tiene dominio sobre las cuatro dimensiones (integridad, intención, capacidad y resultados). Cuando el líder no posee y no domina dichas dimensiones, los 13 comportamientos que le siguen para inspirar la confianza solo sirven para lo contrario: manipular y decepcionar. Y esto último la gente lo nota.

Los puertorriqueños nos merecemos líderes que inspiren confianza, que nos hagan sentir orgullo porque nos representan, que de una vez y por todas sintamos que podemos “mirar hacia arriba” con orgullo y alegría.  Nosotros no merecemos menos.

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