Iván E. Colón

Punto de vista

Por Iván E. Colón
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Se desangran los hospitales por el COVID-19

El COVID-19 vino a cambiar la vida de todo el planeta. Los hospitales de Puerto Rico no son la excepción y están sufriendo el embate del virus. Se impone sobre ellos la necesidad de un cambio sistémico para poder sobrevivir esta crisis. 

La razón para el sangrado económico que describe el reciente artículo de la periodista Joanisabel González es producto de la reducción dramática de pacientes. Las razones principales son claras. Una es la cancelación de procedimientos y cirugías electivas y la otra el miedo de los pacientes a contagiarse al visitar una sala de emergencia. ¡Esto último es, como decía un jefe que tuve, “la madre del cordero”! 

Existe una realidad en la forma en que los hospitales se nutren de pacientes, que los ha obligado a depender de que más del 80% de sus admisiones se originen por sala de emergencias. Esta realidad se la imponen las fuerzas de cómo los planes médicos pagan por los servicios de salud. La forma que estos corren su negocio, estableciendo metodologías de compensación a los médicos primarios que incentivan la reducción de costos, las reglas dirigidas a evitar las consultas y tratamientos de especialistas, los límites requeridos en la utilización de medicamentos que mejor controlan las condiciones de los pacientes bajo el criterio de que tienen que utilizar siempre el más barato, no el que más les ayuda en su tratamiento y otras prácticas dirigidas a mantener el costo más bajo posible, en muchos casos son los factores que empujan al paciente de condiciones crónicas a procurar el tratamiento que necesitan en una sala de emergencia. 

Bajo estas condiciones volvemos a la realidad que se está manifestando en este momento. El que los hospitales dependan de que el 80% de sus pacientes entren por sala de emergencias es la peor forma de manejo de la mayoría de las condiciones crónicas de salud que aquejan a los pacientes. El día que el sistema de pago a los proveedores se rija estrictamente por mantener al paciente bajo el mejor estado de salud posible, ese será el día que una situación de pandemia como la que atravesamos no represente el desangre de los hospitales. Todos, hospitales, médicos, dentistas, farmacias, laboratorios, etc., junto a los planes médicos, tenemos que buscar activamente que las metodologías de pago a los proveedores persigan activamente el bienestar del paciente. Mientras sigamos con estas fuerzas económicas chocando unas con otras, el resultado será que como buena regla de negocios sobrevivirá solo el más apto. 

En la salud estas fuerzas no pueden ser las que gobiernen los procesos. Cada uno necesita del otro y si alguno de los proveedores de servicios no puede recuperarse de esta situación, ¿qué harán los pagadores con sus asegurados? ¿Dónde conseguirán los servicios que se comprometieron a cubrir cuando la persona escogió ese seguro médico?

La solución está disponible para beneficio de todas las partes. Es cuestión de interés y disposición de encontrarla. 

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