Ángel Rodríguez Rivera

Punto de Vista

Por Ángel Rodríguez Rivera
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¡Se graduaron!

Llegó mayo, mes de la conclusión de semestre escolar y de las graduaciones. Recuerdo la canción de Violeta Parra y pienso en nuestros estudiantes de la Universidad de Puerto Rico. El 2020 parece sacado de una película de horror. El nivel de tensión que ha provocado en la población y el nivel de tesón que requiere, sorprende hasta al más estoico observador. El estudiantado que termina su carrera universitaria este año no es la excepción a la regla, es la norma de lo que han sido cuatro años dignos de reconocimiento.

Las graduandas llegan a la universidad en el 2016 y se enfrentan con el comienzo de las funciones de la Junta de Control Fiscal. Su carrera universitaria tiene como punto de arranque un cuerpo antidemocrático, visto inicialmente, por unos, como posible salvación a la debacle de corrupción y mala administración del desgobierno en Puerto Rio.  Su carrera universitaria corre paralelamente con una política de austeridad draconiana que les afectó inmediatamente. 

Estos estudiantes no aceptaron esas visiones generalizadas. Levantaron el pecho cuando se les dijo harina, sabiendo que era afrecho. En el año 2017 se tiraron a la calle para defender la universidad y, aún más importante, a Puerto Rico. Al final de la huelga universitaria, la visión general sobre la Junta había cambiado. La visión idílica colonizada se modificó permanentemente. Esas estudiantes marcharon sobre las ruinas con las banderas en alto y demostraron que su especialidad trasciende las disciplinas. Su especialidad es mirar con ojo crítico lo que está pasando. Aprendimos de ellos.

Esos estudiantes se enfrentaron, codo a acodo con el resto de Puerto Rico, a los vientos huracanados que nos dejaron más de 4,000 muertes. Ante la mentira oficialista, y la insensibilidad gubernamental, fueron al laboratorio y descubrieron lo que se esconde adentro del confesorio. Levantaron una universidad diezmada. Las vimos por las calles aledañas a todos los recintos de la UPR ayudando en la recuperación. Las vimos prestando su juventud e ímpetu a los que ya no la tienen.     

Esos mismos jóvenes se apropiaron de las calles de San Juan exigiendo respeto y dignidad para toda la población y sacaron, junto a otros sectores, a un gobernador que nunca debió ser. Los gases pimientas, los macanazos, los insultos y engaños no detuvieron su empuje. Lo lograron porque “no se asustan de animal ni policía y no le asustan las balas ni el ladrar de la jauría.”    

Son las mismas que se enfrentaron terremotos y una pandemia nunca antes vista. Le metieron el pecho con ayuda humanitaria, repartición de comida y gritos de justicia. Son las mismas que salen a la calle a exigir de la oficialidad que sea el conocimiento lo que guíe la recuperación. 

Esos y esas estudiantes se gradúan de la universidad. Cuatro años de lucha,resistencia y solidaridad en tiempos difíciles. Cumplieron su cometido político, social y estudiantil. Felicitaciones. ¡Que vivan los estudiantes!   

¡Se graduaron!

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