Raymond Pérez

Tinta Boricua

Por Raymond Pérez
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Se levanta el Ave Fénix del voleibol

El analista del voleibol Buyín Camacho lo bautizó como el “Ave Fénix”… Y en esas está hoy día quien fuera la figura central del voleibol boricua en la década del 80, Edwin Fernández: resurgiendo de sus problemas de salud.

Fernández, de 57 años y quien hace algunos años reside en Florida, sufrió hace tres semanas un percance que amenazó su vida: un coágulo de sangre le requirió una operación de emergencia.

Ahora, superado el susto inicial, se recupera y recibe terapias especializadas con miras a fortalecer el habla y otras funciones neurológicas.

Sus panas de Puerto Rico no lo han olvidado y por allí han pasado a verlo y desearle buenas vibras exjugadores como Hiram “Avioneta” Padilla, Jaime Mayol, Joel Pérez, Pepa Ralat, Carlos Llompart y el reportero deportivo Alan Obrador.

Ayer, su excompañero de equipo con los Changos de Naranjito, Jose Luis “Nitro” Díaz, se expresó muy positivo por la recuperación por la que atraviesa Fernández, quien ganó ocho cetros nacionales con los Changos.

“Su recuperación va como decimos, ‘viento en popa’”, dijo Díaz. “Los muchachos han ido a verle y me mantienen al día”, explicó.

Fernández, criado en la calle Loíza, fue un virtuoso del juego de voleibol.

“Era nuestro capitán. Un líder. Difícil encontrar un jugador tan completo como era él. Y además un ser humano especial”, dijo.

En 1983, Fernández logró hacer el equipo de Estados Unidos que participó en los Juegos Panamericanos de Caracas luego de lucir en grande la Universidad de Ohio State.

Año y medio más tarde se vio involucrado en una tirijala nacional. Tras una dura batalla contra los líderes deportivos de la Federación de Voleibol, logró retomar su ciudadanía deportiva y pudo jugar con Naranjito. Ya antes, en 1981, había debutado con Trujillo Alto.

Su presencia en la Liga Superior se dejó sentir de inmediato. Fue figura elite. Su juego completo, su liderazgo, y sobretodo, su espectacular juego defensivo, elevó a otro nivel la forma en que la defensa zaguera jugaba la disciplina. El resto de los jugadores ya tenían un modelo a seguir. Fue uno de sus legados. También fue puntal a nivel local e internacional en el voleibol playero.

Fernández, además, fue un cinco veces Defensa del Año. Fue motor de la marca que tienen los Changos en la isla: haber ganado la mayor cantidad de campeonatos en una liga profesional con 23.

Hijo adoptivo de Naranjito, Fernández vive agradecido del cariño de esa fanaticada, y ya le dejó saber a Obrador, en una entrevista publicada en su página de Facebook, que cuando muera quiere que sus cenizas las rieguen por la vieja cancha de los Changos.

Eso será cuando muera… Mientras, como todo un “Ave Fénix”, sigue trabajando en su recuperación para ganarse algunas temporadas más acá abajito.

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