Francisco J. Reyes-Santiago

Punto de Vista

Por Francisco J. Reyes-Santiago
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Se llaman Sordos y las limitaciones se las impones tú

Recientemente nos ha sorprendido la noticia de que un nuevo Código Civil había sido aprobado en nuestro Puerto Rico. Sin entrar en detalles sobre las múltiples discusiones que se pudieran entablar sobre el contenido de este nuevo documento, noté que hubo cambios un tanto positivos en la descripción de algunos artículos específicos. El antiguo documento utilizaba la palabra “sordomudos”, y el actual utiliza las palabras “sordo o mudo”. El asunto es que todavía la palabra “mudo” se utiliza directa o indirectamente para identificar a este grupo. No pude continuar la lectura sin antes compartirles el siguiente escrito.

En vías de educar, hablemos del término “sordomudo”. Un Sordo posee un desorden de audición que, aunque puede limitar la ejecución auditiva para propósitos de poder comunicarse oralmente, no significa que no pueda lograr comunicarse efectivamente por medios alternos. Algunos de estos son las señas o ASL (“American Sign Language”), señas caseras, habla dirigida con claves (“cued speech”), medios visuales o por la escritura, entre otros. 

No confunda el término Sordo, si entrenan su voz también podrían lograr comunicarse oralmente sin ningún problema. No poseer el sentido de la audición no les clasifica instantáneamente como “mudos”. Esta palabra se asocia a una persona que no posee la capacidad de hablar porque podría tener algún desorden en sus cuerdas vocales y no en su audición. Aún así el término tampoco sería “mudo”. En el pasado se utilizaba esta palabra cuando se desconocía que un sordo podía comunicarse utilizando la voz. De hecho, el término de “mudo” se considera despectivo u ofensivo por la Comunidad Sorda. Es lamentable que en la actualidad algunas personas todavía utilicen este concepto incorrectamente. Por lo tanto, la persona que es sorda no es “muda”, y aunque no cuenta con su sentido de la audición, sí posee la capacidad de utilizar sus cuerdas vocales si así lo quisiera. 

Es correcto pensar que la pérdida auditiva puede afectar la comunicación y el desarrollo del habla, pero esto no impide que con ayuda profesional se pueda lograr la comunicación efectiva. Patólogos del habla-lenguaje y audiólogos asisten en estas áreas. Por cierto, la comunicación no tiene que ser oral necesariamente y depende del método que prefiera utilizar el Sordo.

El error craso es que pretendemos que la Comunidad Sorda se adapte a nuestra cultura. ¿Por qué no podemos nosotros hacer el esfuerzo de adaptarnos a la suya? Pensamos erróneamente que ser Sordo es una enfermedad, y lamentablemente se ha tratado como tal. Ser Sordo tampoco impide la comunicación, simplemente esta se logra utilizando otro lenguaje u otros métodos. Si llega a interactuar con un Sordo durante el periodo del COVID-19 no piense que no puede comunicarse, mejor piense en alguna manera alterna de poder ayudarle. Las mascarillas por sí solas ya presentan un reto para esta población pues evitan la labio-lectura.

En fin, se llaman Sordos y no “sordomudos”. Son seres humanos como tú y como yo, se identifican por tener identidad cultural propia como Comunidad Sorda, y no tienen límites pues los límites se los pones tú.

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