María Calixta Ortiz

Punto de vista

Por María Calixta Ortiz
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Selva en llamas: un daño irreversible a la humanidad

En la comunidad científica de Puerto Rico nos sentimos consternados por las consecuencias nefastas de los fuegos en la selva amazónica, hechos destacados desde el martes en la prensa internacional. 

Aunque los datos sobre estos fuegos se comenzaron a divulgar desde el 2013, en lo que va de año se han detectado cerca de 73,000 incendios y consecutivamente llevan 16 días ardiendo. 

Esto representa un aumento significativo de un 83%, si comparamos con lo ocurrido el año pasado para este mismo periodo. Los fuegos ocupan la región amazónica que comprende los países de Perú, Ecuador, Bolivia, y Brasil.

El resultado de los fuegos ha afectado 63 reservas naturales incluyendo las tribus que allí viven. El humo afecta la calidad del aire y a miles de personas, así como al tráfico aéreo. 

Imaginan ustedes lo que esto significa en términos de la cantidad de especies de flora y fauna, descubiertas o sin descubrir, en peligro de extinción, raras o comunes que están desapareciendo delante de nuestros ojos. No hay estimado que se pueda ofrecer que le haga honor a la pérdida de biodiversidad que debe estar ocurriendo en estos momentos.

Aunque los incendios forestales son comunes durante la estación de sequía, también se han documentado cientos de ellos provocados deliberadamente por aquellos que tienen intereses en deforestar para la cría de ganado y la agricultura. Los países sudamericanos se ven atraídos por la demanda de carne y alimentos que requieren los Estados Unidos. Esto es algo que ha ido en aumento de grandes proporciones, y que ahora está fomentado por el gobierno de Brasil que le ha declarado la guerra al convenio del cambio climático en conjunto con los Estados Unidos. Ante las acciones de protección, los ganaderos y granjeros se sienten con un espaldarazo para quemar los bosques que quedan en sus tierras.

Ante este sentimiento de impotencia, repudiamos las acciones del primer mandatario del Brasil, Jair Bolsonaro, y las políticas de su administración de desarrollar la región, así como los vínculos con terratenientes ganaderos y agricultores comprometidos utilizar estas tierras una vez desprovistas de cobertura forestal. 

Aunque Bolsonaro lo ha expresado abiertamente, nos extraña que los demás presidentes de los países afectados, tampoco han intervenido para combatir y mermar el estado de emergencia. Más bien parecería que se están aprovechando del momento para beneficiar a los suyos.

Llamamos la atención a todos los grupos profesionales y organizaciones ambientales que se manifiesten y enviemos un mensaje contundente de censura por el daño irreversible a la humanidad.


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