Chu García

Chuchazo

Por Chu García
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Señales de engaño y decepción con Alex Cora

De acuerdo a los últimos informes del comisionado de MLB, Rob Manfred, el piloto boricua Alex Cora ha estado implicado en el delito de robo de señales, mediante artilugios tecnológicos, mientras fue coach-de-dugout con Houston, en 2017, y en la campaña de 2018 con Boston cuando ganó la Serie Mundial, venciendo a los Dodgers. 

Por razones obvias, Cora, que recientemente estuvo aquí, no ha podido hacer declaraciones públicas porque su caso está bajo investigación por la oficina de Manfred, pero ya los Astros despidieron fulminantemente a su dirigente A.J. Hinch y su gerente general Jeff Luhnow, por permitir esta infracción. 

Este esquema fraudulento salió a la luz pública por boca del pitcher Mike Fiers, en noviembre pasado, al confesárselo a The Athletic, la popular revista cibernética que siempre investiga y busca trasfondo de las noticias deportivas trascendentales. 

Fiers formó parte de la plantilla campeona de Houston, en 2017, que también doblegaron a los Dodgers, que participaban por 19 ocasión en el clásico otoñal. 

Curiosamente, Carlos Beltrán, activo ese año con la novena tejana y actual mánager de los Mets de Nueva York, alegadamente participó en la trampa, pero está libre de rastreo en estos momentos a pesar del chivatazo de Fiers. 

La situación de Cora huele a decepción, de salir culpable, por la alta estimación y respeto que posee en la industria beisbolera y en la fanaticada de su amado Borinquen, por ser el primero en coronarse en el Clásico de Otoño.

Sin embargo, ningún ser humano es perfecto y a veces se cometen pifias con tal de abrigarse a la victoria total. 

Se da por descontado que la gerencia de los Medias Rojas lo destituiría y seguramente penalizado fuertemente por Manfred, que se ve obligado a ponerle coto al hurto de señas, que en el pasado posiblemente se hacía con métodos menos sofisticados, encargándose los coaches de la inicial y antesala de espiar los signos del receptor al lanzador y referírselo al bateador de turno. 

Este episodio que toca a Cora es como el sarpullido que no deja de picar durante días y se transforma en urticaria. 


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