Milagros Rivera Watterson

Tribuna Invitada

Por Milagros Rivera Watterson
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Separaciones familiares

En junio causó gran revuelo el maltrato recibido por miles de niños que se estaban separando de sus padres a su arribo a los Estados Unidos, al ponerse en vigor nuevas disposiciones sobre control migratorio en ese país. Las escenas desgarradoras de la separación familiar dieron vuelta al mundo.

Aquí miles se unieron al reclamo para el cese de tales prácticas. Sin embargo, las voces de muchos denunciando el movimiento de confinados a instituciones penales estadounidenses, que están ocurriendo desde enero, pasan desapercibidas, a pesar de constituir también una separación familiar.

¿En que se basa la diferencia, en que unos son convictos y la tendencia es pensar que se merecen el castigo, olvidándonos de que también son seres humanos? No pensamos en que al trasladarlos estamos sometiéndolos, tanto a ellos como a sus hijos y familiares, a un doble castigo.

Nos preguntamos si esos hijos, madres o esposas merecen una separación de por lo menos cinco años porque su familiar convicto va a estar en una institución penal donde no podrán visitarlo semanalmente.

He oído a madres y esposas llorando y sufriendo ante esa casi inminente posibilidad. Si la familia es parte del proceso de rehabilitación, ¿cómo esto se va lograr a larga distancia? ¿Como se logrará un plan de salida y una reinserción a nuestra sociedad, una vez cumplan sus condenas estando fuera del país? Son muchos los cuestionamientos que hemos hecho, pero ninguno se responde.

No es entendible que se continúe con un plan de traslados llamado voluntario, en aras de ahorrar dinero cuando en Estados Unidos se está cuestionando, en estados como Florida, si eso es cierto; más aún cuando se conoce por estudios y denuncias de la prensa que en las cárceles privatizadas allá hay gran violencia, los servicios de salud son inadecuados y la rehabilitación casi inexistente.

Esperamos que desistan de esos traslados, que ceden nuestro deber constitucional de custodios a otras jurisdicciones, segregan nuestras familias e impiden procesos de rehabilitación, que los someten a situaciones de prejuicio y choque cultural. Pongan en vigor otras acciones para lograr ajustes presupuestarios que no sean humanamente onerosos

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domingo, 1 de julio de 2018

Separaciones familiares

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