Jessica Velázquez Rodríguez

Punto de vista

Por Jessica Velázquez Rodríguez
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¿Se pueden prevenir los feminicidios?

El Proyecto Matria y Kilómetro Cero revelaron un informe importante que puso en relieve, una vez más, la preocupante tasa de feminicidios en el país. De igual forma, un estudio realizado por el Proyecto de Servicios Integrados a Victimas del Crimen del Recinto de Gurabo de la UAGM delineó un perfil de las mujeres víctimas de violencia doméstica y se establecieron varios elementos importantes, que sería conveniente alinear con los hallazgos de grupos que trabajan con la prevención de esta crisis social. 

Entre las mujeres evaluadas se identificó que provenían de clase media baja, por lo que impactar este grupo de manera preventiva indiscutiblemente es apremiante, ya que tienen mayor riesgo. En sus hogares de origen destacó la ausencia de la figura paterna y/o materna, por lo que se debe continuar trabajando para brindar apoyo y educación a las familias monoparentales para promover un mejor ambiente de crianza.

En el estudio también se reveló que la mayoría de las mujeres tenían 3 hijos o más, lo que supone la necesidad de ayudas complementarias. Sin embargo, se resalta la necesidad de evitar la dependencia, desarrollando empoderamiento e independencia económica. Dentro del proceso de entrevista se señaló que la mayoría había sostenido dos relaciones de pareja y que en ambas hubo maltrato. En este caso, es importante poder luchar contra la percepción de que estas dinámicas de poder son normales o socialmente aceptadas. Se debe detener el ciclo de violencia, identificando los riesgos de manera temprana y tomando acción mediante la educación y transformación de los procesos de socialización desde la niñez para contrarrestar la glorificación del machismo. 

En el grupo investigado, algunas de las féminas presentaron como mayor grado académico alcanzado un curso técnico. El resto de las mujeres evaluadas eran amas de casa, lo que las hace más vulnerables porque pueden estar desvinculadas del sistema social de apoyo. Por tanto, debemos insistir en la necesidad de continuar educándose para alcanzar mayor autonomía. El funcionamiento cognitivo predominante se ubicó en un nivel de inteligencia entre promedio a promedio alto, lo que supone que, aun contando con una capacidad cognitiva adecuada, no lograron salir del ciclo de violencia fácilmente. Esto nos lleva a pensar que no se trata de inteligencia, sino más bien del entramado social y cómo las mujeres están sujetadas al mismo a pesar de poner en riesgo la vida misma. El estudio, asimismo, reveló que entre más joven es la mujer y mayor participación laboral tiene menos indicadores emocionales presenta. Siendo así, es importante promover la continuación de estudios a nivel subgraduado y graduado para maximizar su espectro de posibilidades de progreso y desarrollo.

Las condiciones de salud prevalecientes fueron: fibromialgia, asma, hipertensión, condiciones neurológicas, enfermedades de transmisión sexual (contagio de parejas) y de sistema endocrino. El 68.4% padece de depresión y el 81% de ansiedad. Esto abona a entender la urgencia de trabajar con un equipo multidisciplinario y que los médicos también puedan realizar referidos de manera preventiva para desarrollar una intervención holística del problema de violencia y evitar las secuelas del trauma en el país. Del mismo modo, se deben integrar modalidades terapéuticas con enfoque positivo, de autocuidado y de bienestar como la psicología positiva, la medicina naturopática, la aromaterapia y el yoga, entre otros.

Asimismo, los profesionales de la conducta debemos ser cuidadosos con la interpretación de los resultados de los instrumentos administrados, ya que tienden a patologizar a las víctimas de trauma, si no se tienen en cuenta los elementos de vulnerabilidad y diversidad. Por lo tanto, debemos continuar promoviendo acercamientos sensibles a la diversidad y modelos que respondan a ella. Del mismo modo, debemos continuar promoviendo un currículo educativo que incluya la equidad de género que no es otra cosa que el hombre y la mujer son seres humanos y que deben tratarse con respeto e igualdad. El Departamento de Justicia subvenciona proyectos que funcionan a través de fondos federales (VOCA) y que ofrecen en su mayoría servicios gratuitos dirigidos a educar y a transformar el proceso de socialización de nuestra niñez. 

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