José R. Nadal Power

Tribuna Invitada

Por José R. Nadal Power
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Sepultemos el tribalismo

Luego de un intenso periodo electoral que resultó con la inesperada derrota del Partido Demócrata en los Estados Unidos, el Democratic National Committee enfrenta un proceso de auto-evaluación y cambios. Estos cambios, es natural, se llevan a cabo también en comités a través de los estados, y Puerto Rico no ha sido la excepción. Sin embargo, estos cambios deben llevarse a cabo amparados no solo en los reglamentos de la organización, sino también con el ánimo de crear espacios de consenso e intereses comunes. 

Ante la sorpresiva renuncia del Presidente y otros miembros importantes de la directiva del Partido Demócrata en Puerto Rico, el pasado 7 de febrero un grupo minoritario perteneciente al Comité Demócrata en Puerto Rico llevó a cabo una reunión sin seguir el reglamento del Partido y sin citar ni contar con el aval de la mayoría de los miembros del Comité Central del Partido.

Dichos ciudadanos constituyeron una directiva que le falta a la representatividad que debe caracterizar al Partido Demócrata, compuesta solamente por partidiarios de la estadidad para Puerto Rico. Estas personas, elegidas ilegítimamente no son el liderato del Partido Demócrata de Puerto Rico.

Ante esta realidad, una mayoría de 22 de los 42 miembros oficiales y reconocidos con derecho al voto del Comité Central llevamos a cabo una reunión, citada según dicta el reglamento, el 22 de febrero en la que se acordó unánimemente invalidar cualquier decisión tomada en la reunión del 7 de febrero por haber sido nulo dicho encuentro. 

El 22 de febrero la mayoría del Comité Central decidió nombrarme como Presidente Interino del Partido con la encomienda de llevar a cabo, conforme al reglamento, el proceso de reorganización de la colectividad. Es con mucho orgullo que acepto el pedido de reorganizar al Partido en un proceso inclusivo donde participen todos los miembros del Comité Central del Partido Demócrata de Puerto Rico, sin importar su ideología en cuanto al estatus político. Como parte de esta reorganización, los 42 miembros serán convocados a una reunión formal a través de los mecanismos que provee el reglamento. 

Tomar por asalto una institución que por años ha agrupado a puertorriqueños demócratas de diversas ideologías políticas es un acto de deshonestidad. Pero también refleja una imagen negativa sobre Puerto Rico en un momento crítico de nuestra historia, en el que tenemos que demostrar más que nunca que somos una sociedad madura, capaz de unirse para tomar decisiones civilizadamente por el bien del País.

Vamos a demostrar que el tribalismo puede ser cosa del pasado, dialoguemos y encontremos los consensos que la gente reclama a gritos.

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