Mirelsa Modestti González

Punto de vista

Por Mirelsa Modestti González
💬 0

Serenamente preparados ante la tempestad

No hay duda de que los efectos postraumáticos de María aún nos acompañan. Ante los primeros anuncios de lo que ahora es la tormenta Dorian, vimos a la gente correr a comprar agua y suministros, llenar tanques de gasolina y comenzar sus preparativos. Y vimos ese otro fenómeno que se ha convertido ya en parte de nuestra idiosincrasia: comenzaron a inundarse las redes sociales de los consabidos memes, exhibits de la creatividad boricua y depositarios de nuestras ansiedades, alegrías y frustraciones. 

Los ojos del país se han posado sobre las imágenes de satélites y las páginas de los comunicadores meteorológicos. Y eso no está mal. Durante muchos años, la cultura de “no viene na’” nos mantuvo muy mal preparados para enfrentar fenómenos de grandes proporciones y construimos casas y edificios como si viviéramos en el downtown de Londres. Todo eso cambió. María fue un excelente recordatorio de que vivimos en una isla caribeña en la ruta de los huracanes y que estamos sentaditos sobre unas cuantas fallas geológicas.

Ahora bien, una cosa es vivir conscientes de nuestra realidad, tener planes, prepararnos y otra muy distinta es vivir presas del pánico y tener “ansiedad en lay away” o, lo que es peor, ansiedad permanente ante la posibilidad de desastres naturales. Si bien es cierto que no podemos levantar la isla y moverla hacia un lugar más tranquilo, en términos meteorológicos y sismológicos, tampoco es cuestión de vivir angustiados y transmitir esa angustia a nuestros niños y viejos; los más vulnerables de la estructura familiar. En la necesidad de mantenernos informados y compartir información con amigos y familiares, podemos caer en un ciclo de hipervigilancia que en nada beneficia el ambiente familiar, comunitario o laboral.  

¿Cómo diferenciar entre estar informados o saturados, preparados o exagerados y alertas o hipervigilantes? ¿Dónde trazar la raya para mantener la ansiedad –individual y colectiva– bajo control? ¿Cómo cuidarnos de no sobrecargar emocionalmente a nuestros niños y viejos? 

Empecemos por hacer un poco de introspección y decidir si estamos reaccionando acorde a la amenaza real o si la experiencia vivida hace dos años está guiando nuestras acciones y reacciones. Según hay categorías de fenómenos y niveles de alerta, también debe haber una escala de preparativos. Hagamos el ejercicio de poner el fenómeno en perspectiva: hasta ahora, tenemos una tormenta tropical que coquetea con convertirse en huracán categoría 1, pero no parece organizarse lo suficiente. Según el boletín del martes 27 a las 11:00 a. m., los vientos máximos son de cincuenta millas por hora (recordemos que los de María fueron de 155). 

Si usted vive en un área inundable, si la estructura de su hogar es frágil o está muy cerca de la costa, debe asegurar sus pertenencias y moverse a casa de algún familiar o amigo o algún refugio en lo que el Centro Nacional de Huracaneso la National Oceanographic Atmospheric Administration (NOAA) emitan una cancelación de aviso de tormenta o de inundaciones repentinas. Lleve ropa, artículos personales, toalla, almohadas y sábanas de ser necesario y agua y alimentos no perecederos. Si su hogar es seguro, quédese tranquilo. Asegúrese de tener agua y suministros y prepararse para la posibilidad de un par de días sin energía eléctrica. Escoja uno o dos medios confiables y solo siga esos boletines. 

Si los niños o adultos mayores lo ven pegado a los medios noticiosos, les transmitirá un mensaje de peligrosidad innecesario. Mantenga a los niños y adultos mayores ocupados con pequeñas tareas, juegos o lecturas y transmita serenidad y seguridad de que no hay nada que temer. Entre a sus mascotas y provéales un lugar seguro y seco dentro de la casa.  

Por último, si va a escribir en redes sociales o a difundir memes y mensajes, procure que sean humorísticos o mensajes positivos. No contribuya a crear pánico o ansiedad compartiendo notas ominosas. Si estamos bien preparados, en general, no tenemos por qué preocuparnos. Solo recordemos que hay gente que aún tiene un toldo azul por techo y muchos otros que necesitan una mano amiga. Practiquemos la solidaridad.  


Otras columnas de Mirelsa Modestti González

lunes, 11 de noviembre de 2019

Divide y vencerás: el aumento a los jueces

Mirelsa Modestti González expresa que es injusto despotricar contra los jueces en Puerto Rico porque están siendo usados para distraer la opinión pública

domingo, 3 de noviembre de 2019

¡Buen viaje, Walter querido!

Walter Mercado y Velda González fueron pioneros en el baile de carácter en Puerto Rico destaca Mirelsa Modestti en un texto de tributo póstumo al actor, bailarín y astrólogo boricua

miércoles, 16 de octubre de 2019

Un país hipermedicado

El problema que tenemos con el uso de las benzodiazepinas es que estamos atacando el síntoma e ignorando la condición, plantea Mirelsa Modestti González

💬Ver 0 comentarios