María Rodríguez

Tribuna Invitada

Por María Rodríguez
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Sin defensa los ahorros de los puertorriqueños

Cuando invertí mis ahorros en los bonos de Puerto Rico, parecía una decisión obvia. No había un lugar más seguro que mi propia isla para invertir el dinero para mi jubilación. Estaba también apoyando a mi país, donde he vivido y trabajado toda mi vida.

Ahora nos han cambiado el panorama y sabemos la triste verdad. Ese dinero ha sido manejado por varias administraciones y por políticos corruptos, de forma irresponsable y sin escrúpulos. Gastaron sin control e hicieron promesas extravagantes sin tomar en cuenta la responsabilidad a largo plazo o el impacto financiero. Hoy nos enfrentamos a esta terrible situación.

Parece que fue hace mucho tiempo, pero tan reciente como cuando era candidato a la gobernación, Ricardo Rosselló hablaba de un camino diferente para Puerto Rico que me dio esperanza de que podría haber un futuro mejor. Habló seriamente de la necesidad de respetar las obligaciones de Puerto Rico y cumplir con el estado de derecho para hacer crecer nuestra economía, recuperar el acceso a los mercados de capital y hacer de nuestra isla un lugar atractivo para invertir y vivir.

Ahora Puerto Rico luce bastante diferente de lo que era hace meses cuando el gobernador hizo estas promesas. Golpeado por los huracanes, la ya frágil infraestructura y débil economía, la isla está destrozada y con necesidades muy reales.

El camino hacia la recuperación será largo y todavía estamos en las primeras etapas, pero los indicios iniciales apuntan a una repetición de errores del pasado y a más contratos sospechosos para amigos. A pesar de que millones de puertorriqueños siguen sin luz y agua potable, este gobierno no se ha visto impedido de gastar millones de fondos públicos, dinero que les deben a muchos poseedores de bonos como yo.

Ni hablemos de los $60 millones de nuestro dinero que la Junta de Supervisión ha destinado para gastos en abogados, grupos de presión y Natalie Jaresko. De hecho, ya la Junta gastó en sus primeros 10 meses más de la mitad de esa asignación y cerca de $48 millones están reservados para honorarios legales.

Esos gastos me recuerdan a la administración de Alejandro García Padilla, pero yo pensaba que Rosselló actuaría de forma diferente. Peor aún, ahora personas como Nydia Velázquez y George Soros se han unido para instar a la cancelación de la deuda de Puerto Rico.  Ello tendría implicaciones serias y afectaría grandemente a personas como yo que invertimos en Puerto Rico.

Lamentablemente, el gobernador ha guardado silencio y se niega a defender los ahorros de los puertorriqueños. ¡Es que la gente como yo no tenemos contratos con el gobierno! Los bonos son nuestros ahorros de toda la vida. La Junta no se queda atrás, no quiere que nos paguen. Afortunadamente, nos hemos unidos y tenemos el apoyo de puertorriqueños como Rafa Rojo y su grupo, Bonistas del Patio.

Tenemos que cambiar de rumbo. Necesitamos dinero para la recuperación. Necesitamosencontrar un terreno común a través de un acuerdo consensuado con ciudadanos como yo, que necesitan sus inversiones para sobrevivir.  Puerto Rico necesita reabrir para hacer negocios.  Si no se llega a un acuerdo con los acreedores, el gobernador Rosselló pasará a la historia como otro más que hizo promesas extravagantes con poca sustancia o resultados.

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