Raymond Pérez

Tinta Boricua

Por Raymond Pérez
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Sin límite la creatividad de los atletas

Cuando el primera base Willie Stargell —quien jugó con Pittsburgh del 1962 a 1982— iba a batear, hacía un movimiento de ‘circular el bate’ y daba un brinquito antes que el lanzador tirara. No era algo del todo intimidante, pero claramente enviaba una señal al equipo defensivo.

Y ni hablar del ex segunda base de Cincinnati, Joe Morgan, ni del primera base Will Clark, de San Francisco, quienes sí tenían ciertos ademanes intimidantes cuando se paraban en la caja de bateo.

Clark era de los que derretía al lanzador con su mirada.

Algunos atletas suelen ser fríos, calculadores cuando ejecutan su rutina. Otros, rompen el molde, son sabrosos, exquisitos y se gozan a rabiar cada buena ejecución.

Dennis Rodman (NBA), Cristiano Ronaldo (fútbol), Edwin Encarnación (MLB), Larry Ayuso (BSN) y Bernard Hopkins (Boxeo), son algunos ejemplos.

Sin embargo, no todo el mundo los entiende o los tolera. A veces sus pares los tildan de parejeros, y muchos fanáticos no los pasan por sus excentricidades.

En estos tiempos, comparado con décadas pasadas, sobra mayor flexibilidad y tolerancia, y muchos atletas dan rienda suelta a su imaginación y creatividad cuando las cosas les salen bien.

Claro está, saben que tienen que llevar dos sacos: el de que los toleren, y a su vez tolerar.

Así las cosas, hemos visto como en la semifinal del Baloncesto Superior Nacional (BSN) entre Ponce y Bayamón, Víctor Liz y Javier Mojica se han crucificado uno a otro. Liz mete un triple o un canasto en penetración y la hace el movimiento del ‘duérmete nene’ a Mojica.

El de Bayamón no se queda atrás. Hace un triple o una cesta tras poner la bola en el suelo, y le ‘alza las manos’ en señal de triunfo. Ambos se respetan y juegan duro, sin cruzar la raya.

La pasada semana en Francia, durante el Mundial de Fútbol Femenino, toda una nación se sintió ofendida cuando la norteamericana Alex Morgan marcó un gol en el juego en el que Estados Unidos derrotó a Inglaterra. Tras una pausa, hizo un gesto para llevarse su mano derecha a la boca, dejar al aire el dedo meñique, y hacer una mímica de que se daba un sorbo de té.

Esto no le gustó a los ingleses, aunque Morgan subrayó que no fue nada personal contra ellos ni su equipo de fútbol. Más bien, dijo que fue una crítica a la FIFA por cómo permiten que los hombres celebren de distintas maneras sus goles y a las mujeres se les pone cortapisas.

En fin, siempre sobra creatividad…

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martes, 20 de agosto de 2019

¿Hubo rivalidad deportiva entre Roberto Clemente y Peruchín Cepeda?

Ahora que lo pienso, no tengo dudas, fue el fenecido periodista deportivo cubano-boricua, Ramiro Martínez, quien me indujo a pensar que entre Roberto Clemente y Orlando Cepeda siempre hubo una rivalidad deportiva mientras repartían palos en las Grandes Ligas.

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