Hernán Padilla

Tribuna Invitada

Por Hernán Padilla
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Sin reformas, no hay futuro

Puerto Rico está en quiebra. La deuda es de sobre $70 mil millones. Las pensiones tienen un déficit actuarial de $50 mil millones. El desarrollo económico se  paralizó desde el inicio de la depresión de 2006. Los huracanes de 2017 destruyeron la infraestructura y se necesitan miles de millones para reconstruir y levantar la isla. El Congreso aprobó la Ley Promesa y creó la Junta de Supervisión Fiscal para sacar a la isla de la quiebra fiscal y el barranco económico.

El proceso ha requerido nuevos enfoques administrativos y reformas estructurales, lo que ha provocado choques con el Congreso, la Casa Blanca, la Junta, la Legislatura y el Ejecutivo local. No hay gobierno perfecto, ni absoluta unanimidad cuando se toman decisiones complejas. Ejemplo: el debate sobre la derogación de la Ley 80. La Junta considera que esta interfiere con el desarrollo económico, pero otros opinan lo contrario. 

El gobernador Ricardo Rosselló y José Carrión, presidente concluyeron que es necesario dialogar. Rompieron el tranque y presentaron acuerdos. La Ley 80 parece ser un obstáculo, pero la Junta aprobó el nuevo plan fiscal del  gobernador.

La Ley 80 tiene más de cuatro décadas. Garantiza que un empleado del sector  privado despedido sin justa causa tras el periodo probatorio sea compensado con una mesada. La Ley justifica el despido de un empleado por conducta impropia o desordenada, patrón de trabajo deficiente o negligente, violar reglas repetidamente; así como cierre temporal o parcial, reorganizaciones y reducciones de empleo por parte del patrono.

No existe una ley similar en 49 estados. Montana  tiene una parecida.  En Puerto Rico, muchas otras leyes estatales y federales  protegen a los empleados sin necesidad de la Ley 80. La Ley 100 prohíbe el discrimen por raza, color, sexo, origen social o nacional, y afiliación política. Hay leyes para proteger al empleado de represalias, a las madres obreras en licencia por maternidad y la jornada de trabajo y salario mínimo. Las leyes federales de protección al trabajador incluyen la Ley ADA, Equal Employment Opportunity Act, Equal Pay Act, y Fair Labor Standards.

La Junta envió extensa información a  la Legislatura sobre la Ley 80, enfatizando que se requieren cuatro reformas adicionales para rescatar a la isla del precipicio económico. Las propuestas incluyen una reforma educativa, desde kínder hasta cuarto año; de permisología, para facilitar negocios; la energética, y una sobre infraestructura e inversión de capital.  

Tras  una serie de reuniones, Rosselló y la Junta acordaron derogar la Ley 80, que aplicaría al sector privado desde  enero de 2019. Sería efectiva solo para cesantías ocurridas después del 1 de enero.  Rosselló sostuvo que con este cambio se asegura que no se afecten 500,000  trabajadores con la eliminación del bono de Navidad y la reducción de días por enfermedad y vacaciones, ni poner en precario los fondos de desarrollo económico, entre otros. 

El acuerdo, hecho público y avalado por la Junta, garantiza los $78 millones  aprobados para este año,  $50 millones anuales para los municipios, $25 millones para becas para la Universidad de Puerto Rico, alzas salariales para los maestros y comprar libros y materiales para las escuelas públicas. 

Igualmente importante ha sido que el acuerdo permite el nuevo modelo contributivo, reducir el impuesto, el IVU de alimentos preparados, eliminar el impuesto Business to Business, una asignación de $345 millones para desarrollo económico y pagar del fondo general el 100% de las pensiones. 

Respaldo la política pública de que los incentivos a empresas deben ser para generar empleos y con beneficios y rendimientos medibles para la isla. Con ese fin, Rosselló sometió un proyecto para un Código de Incentivos para reestructurar el proceso para conceder y fiscalizar los incentivos. El titular de Desarrollo Económico y Comercio, Manuel Laboy, proyecta que  la implementación del código generará ahorros que ayudarán a financiar el nuevo modelo  que reduce las contribuciones a todos los individuos y las corporaciones. 

¡Que vengan los cambios! He llegado a la conclusión que sin reformas no hay futuro.

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