Fernando Cabanillas

Tribuna Invitada

Por Fernando Cabanillas
💬 0

¿Sirve el “turmeric” para combatir el cáncer?

En Asia, la cúrcuma (“turmeric” en inglés) se usa para sazonar prácticamente todos los platos de la exquisita cocina india. Es el ingrediente más importante en el curry, una mezcla de especias algo picante.

No solo se usa para sazonar, sino que por siglos se ha usado para tratar incontables trastornos médicos, que van desde el dolor de garganta hasta las fracturas de huesos o la viruela. Pero la historia moderna de la cúrcuma como compuesto anticanceroso comienza en 1987, cuando un científico originario de la India, que trabajaba en una prestigiosa farmacéutica norteamericana, aísla y purifica por primera vez una molécula de nombre TNF. Más adelante se descubre que el TNF es un activador de otra molécula todavía más importante en la lucha contra el cáncer, la NF-kB. Esta última está implicada en el crecimiento y origen de muchos tumores malignos.

El significativo descubrimiento le dio al científico las credenciales necesarias para trabajar en uno de los centros de cáncer más importantes de Estados Unidos. Allí continuó sus experimentos y patentizó la cúrcuma como un inhibidor de NF-kB. Desarrolló una exitosa carrera que se ha caracterizado por una productividad asombrosa, con 590 trabajos científicos publicados en numerosas revistas de prestigio. En 2004 fundó una compañía con el nombre de un sabroso ingrediente de la cocina india.

¿En qué consistían los hallazgos experimentales asociados con esta prolífica carrera académica? Al menos 107 de los 590 trabajos se relacionaban con la cúrcuma y sus efectos anticancerosos, pero también incluían varios acerca de la eficacia de esta especia contra el virus del VIH, artritis, diabetes, Parkinson, Alzheimer y muchos procesos inflamatorios, incluyendo la colitis ulcerosa. En fin, la cúrcuma parecía ser una panacea entregada a los indios por Dios.

El científico comenzó a aparecer en programas de radio donde promovía su descubrimiento de la cúrcuma, llamándolo “el oro sólido de la India”, y hasta publicó un libro de recetas basadas en cúrcuma con fotos muy atractivas dirigidas al público laico. También encontró que otras especias que son parte del curry, como el cilantro, la pimienta, la canela y el jengibre, tenían efectos anticancerosos. Yo hasta ahora no conozco ninguna droga curalotodo. Todas estas señales desde temprano debieron haber levantado una bandera de sospecha. Cuando algo te suena demasiado bueno para ser real, probablemente es demasiado bueno para ser real.

Lo cierto es que él pensaba que todo iba de cine, o como decimos en Puerto Rico, todo iba de show. Sin embargo, en 2012 comenzaron a surgir dificultades en su paraíso. Algunos colegas lo denunciaron por fraude. Para colmo de males, sus reclamos de que la cúrcuma era un potente producto anticanceroso y que en el laboratorio no había ningún cáncer que se le resistiera, no se pudieron traducir a la clínica cuando en dos estudios, uno en el cáncer conocido como mieloma múltiple, y otro en cáncer de páncreas, las respuestas antitumorales fueron prácticamente nulas. Pero siempre había una excusa: o era que había que combinar la cúrcuma con otros inhibidores de NF-kB, o era que no se absorbía bien en el intestino y había que buscar otras formas de atacar el problema.

Las sospechas de sus colegas posiblemente expliquen los resultados tan “positivos” en sus experimentos de laboratorio: alegadamente él estaba falsificando datos. Tres revistas científicas retractaron 18 de sus publicaciones, y la validez de 65 de sus escritos ha sido cuestionada por sus compañeros de trabajo.

Siempre he calificado y considerado como un misterio inexplicable el que científicos serios como Linus Pauling, ganador de dos premios Nobel, culminen su carrera malmirados por llegar a conclusiones sin base científica, como es el caso con la alegada actividad antiviral y anticancerosa de la vitamina C. Otro ejemplo es el del Dr. Peter Duesberg, virólogo brillante, que se consideraba como candidato a un Premio Nobel hasta que se le ocurrió la idea de que el SIDA no era causado por el virus de VIH, al que consideraba inocuo. Según su hipótesis, la causa del SIDA era el uso de drogas ilegales.

Creo que parte de la explicación para este fenómeno está en lo que yo denomino como el “Síndrome de Miguel Ángel”. Cuando el célebre artista renacentista terminó de esculpir su muy conocida y admirada estatua de David, estaba tan enamorado de su creación que llegó a pensar que la escultura era humana y no de piedra. Por eso la golpeó con un martillo y le gritó: ¡Habla! Lo mismo le pasa a estos científicos cuya lógica distorsionada los lleva a conclusiones sin base científica.

El científico quedó enamorado de su creación, en este caso la hipótesis de que la cúrcuma cura el cáncer, y decidió que no eran necesarios más estudios clínicos de esa especia proveniente de su país.  Después de tantas décadas de empeño e interés, terminó tan enamorado como Miguel Ángel de su estatua de David, y pensó que no era necesario perder el tiempo comprobando su hipótesis en humanos. Si no es necesario invertir tiempo y esfuerzo, ¿por qué no inventarse los datos y así se avanza más? Y si añadimos a este síndrome un incentivo económico, como es la compañía que fundó, tenemos una buena explicación para el enigma.

Entonces es natural que preguntemos ¿para qué sirve el “turmeric”? Definitivamente es excelente para los sabrosos platos clásicos de la cocina india, incluyendo pollo al curry, “tikka masala” y pollo “tandoori”. Más allá de eso no se ha reportado ningún otro beneficio.

Una cosa más: si eres de los exagerados que piensas que un poco es bueno, y que mucho es todavía mejor, alerta que no se te vaya la mano… algunas personas han reportado que consumir cúrcuma en exceso puede causar que tu cuerpo huela a orín de gato.

Otras columnas de Fernando Cabanillas

domingo, 11 de noviembre de 2018

¿Vale la pena comer alimentos orgánicos?

El doctor Fernando Cabanillas argumenta sobre los productos orgánicos y las probabilidades de que sirvan para evitar que una persona pueda o no padecer cáncer

domingo, 14 de octubre de 2018

Kryptonita contra el cáncer

El oncólogo Fernando Cabanillas señala que no hay la más mínima pizca de evidencia científica para apoyar que la fórmula del limón con bicarbonato pueda prevenir, y mucho menos tratar, el cáncer

💬Ver 0 comentarios