Christa von Hillebrandt-Andrade

Punto de Vista

Por Christa von Hillebrandt-Andrade
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Sismos: no podemos bajar la guardia

Se siguen sintiendo temblores en el sur de Puerto Rico. Un terremoto de magnitud de 7.7 ocurrió el martes entre Cuba, Jamaica y las Islas Caimán. Mientras, el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) ha pronosticado que seguirán los sismos en la región suroeste de la isla. 

 Es entendible que todo esto genere inquietud en un país donde no era normal sentir tantos temblores. Es comprensible al pasar por la experiencia de un terremoto y conocer sobre grandes sismos en las cercanías. Ahora se vive aquí una “nueva  normalidad”.   

Toda esta actividad es el resultado de la interacción de las placas del Caribe y Norte América.  Sin embargo, por los 1250 kilómetros (casi 800 millas) entre los epicentros entendemos que no hay una relación entre estos dos eventos sísmicos.  En el caso de Puerto Rico, tenemos un pronóstico sobre sismicidad solamente para la zona del sur, pero aun así no podemos predecir en tiempo, ni espacio los próximos temblores aquí, ni en otros lugares de Puerto Rico y el Caribe. 

El impacto de los dos terremotos ha sido muy diferente.  En Puerto Rico la máxima magnitud de la secuencia ha sido de 6.4 y se generó un desastre, mientras que el terremoto al nor-noroeste de Jamaica de magnitud 7.7, con 32 veces más energía, tuvo un impacto mínimo.  Una de las razones principales de la diferencia es la distancia.  Los sismos del sur se generan a pocos kilómetros de centros poblacionales, mientras que el del Caribe se generó a sobre 100 kilómetros de Jamaica.  Esas decenas de kilómetros ayudaron a amortiguar las ondas sísmicas.  Por esta misma razón, los sismos en el sur de Puerto Rico, aunque de pequeña magnitud se sienten y se seguirán sintiendo.

¿Por qué hubo tantas réplicas en el sur y aparentemente tan pocas por el evento de 7.7, cerca de Jamaica?  En el caso de Puerto Rico la situación es muy complicada, hay varias fallas interactuando entre sí, algunas moviéndose horizontal y otras verticalmente.  En el caso de la falla de Oriente, donde se generó el 7.7, es de movimiento horizontal y toda la sismicidad parece estar asociada a esta estructura.  También en el norte del Caribe no hay la densidad de estaciones sísmicas como tenemos en Puerto Rico que nos permite detectar y localizar temblores de muy pequeña magnitud.

Entonces, ¿que nos espera?  Las réplicas seguirán, dice el USGS, cada vez menos frecuentes y de menor magnitud, pero ciertamente no tan rápido como pensábamos o quisiéramos.  Según el USGS, las personas en el área afectada por las réplicas pueden sentir diariamente temblores mientras que en otras partes de Puerto Rico la frecuencia de sismos sentidos será menor.  Mientras mayor magnitud, menos la probabilidad, pero hay que estar preparados.

Es importante acelerar la recuperaciónde los residentes, comerciantes y autoridades del Sur al mismo tiempo seguir planificando y preparándonos para otros eventos que pueden ocurrir. 

Afortunadamente, podemos contar con la Red Sísmica de Puerto Rico, el USGS y el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico para proporcionar información oportuna sobre terremotos y tsunamis y los científicos que seguirán estudiando y analizando los datos para entender la dinámica de fallas en el Suroeste y otras zonas sísmicas de Puerto Rico y el Caribe. 

Nuestra nueva normalidad es muy fuerte, pero es lo que nos parece tocar, no podemos bajar la guardia y tenemos que estar confiados en nuestra resiliencia.

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martes, 7 de enero de 2020

Aprender a vivir con los sismos

Mientras sigan ocurriendo temblores, vamos a aprender a vivir con ellos. También vamos a ajustar y mejorar nuestros planes de respuesta, señala la sismóloga Christa von Hillebrandt

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