Jorge M. Pérez

Tribuna Invitada

Por Jorge M. Pérez
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Soldado boricua en Oriente Medio

Como puertorriqueño, a diario gozo de las libertades típicas de nuestro estilo de vida. Puedo expresarme libremente, profesar la religión de mi predilección, educarme y aspirar a tener lo mejor. Ese es el sueño americano. Un sueño que en gran medida inspiró el movimiento que desembocó en la independencia de Estados Unidos el 4 de julio de 1776.

Hoy, tengo el privilegio de celebrar el cumpleaños número 243 de nuestra nación, mientras sirvo en uniforme en mi tercera rotación a Medio Oriente, como miembro de la Reserva del Ejército de Estados Unidos en Puerto Rico. Al orgullosamente hacerlo, reflexiono sobre el verdadero significado de este día.

He viajado el mundo, he visto con mis propios ojos cómo en muchos países, incluyendo al Oriente Medio, no existen las libertades que damos por sentado en Puerto Rico. Por ejemplo, lamentablemente, las mujeres no tienen las mismas oportunidades que las féminas puertorriqueñas.

Aquí en medio del desierto pienso que, en la medida en que firmaban la Declaración de Independencia, los padres de nuestra nación se convirtieron en dueños de su propio destino, tomando las riendas del estado de manos de un monarca, colocando el poder en manos del pueblo y estableciendo la libertad como un pilar en nuestro estilo de vida.

Los padres de nuestra nación no esperaron que nadie les diera nada, no suplicaron ni soñaron con un mejor futuro. No se quejaron. Actuaron. Ellos escribieron el futuro con sus propias manos.

Aquellos quienes hemos luchado contra la tiranía alrededor del mundo, sabemos que la libertad no es gratis. La libertad implica una lucha continua mientras creamos el futuro. Aquellos que hemos visto el resto del mundo, y vivimos en la democracia, defenderemos nuestra libertad para que así nuestros hijos tengan igual o mejores condiciones de vida.

Estoy claro de que nuestra nación no es perfecta. Pero también sé que la libertad y democracia que disfrutamos en la isla permite que todos tengamos las mismas oportunidades de pensar, soñar, y crear un mejor futuro. Esa libertad y democracia existe gracias a nuestro Ejército.

El Ejército de Estados Unidos, el cual fue establecido antes de la declaración de independencia, ha sido fundamental para el éxito de nuestra nación. Los ciudadanos que componen las filas de nuestro ejército, miles de ellos provenientes de Puerto Rico, han levantado su mano para hacer su parte en la creación de un mejor mañana.

Somos más que un ejército, más que una institución. No estamos fundamentados en las fortalezas de una sola persona, sino en las destrezas y los talentos de todos nuestros soldados. Desde el soldado que acaba de entrar al entrenamiento básico, hasta el oficial de más alto rango en nuestras fuerzas, todos jugamos un papel fundamental en la defensa de nuestras libertades.

Por 243 años, los ciudadanos de nuestra nación han tenido el valor de escribir su propio destino. Ya sea presentándose como candidatosen las elecciones o uniéndose a las fuerzas armadas, hemos demostrado que somos una nación de acción y que no nos intimida el futuro.

Hoy, al celebrar el 4 de julio sirviendo en la Reserva del Ejército, a miles de millas de nuestra isla, y rodeado de tanta arena, reafirmo mi compromiso a servir la nación con valentía, compasión, fe y orgullo, para que nuestro país continúe siendo una brillante luz que señala la ruta a seguir en el sendero de la libertad.

¡Feliz 4 de julio!

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