Enrique Vázquez Quintana

Tribuna Invitada

Por Enrique Vázquez Quintana
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Solución para Ciencias Forenses

El Instituto de Medicina Forense fue creado por ley en 1985. Anteriormente existía el Instituto de Medicina Legal, creado en el Recinto de Ciencias Médicas por el eminente patólogo doctor Raúl Marcial Rojas. Luego, a este Instituto se le añadió la Unidad de Toxicología, bajo la dirección del doctor Sidney Kaye. Más adelante, el Instituto obtuvo su independencia y, por ley, se convirtió en el Instituto de Medicina Forense de Puerto Rico. (IMFPR). Bajo la presente administración, esta entidad fue adscrita al Departamento de Seguridad Pública y se le conoce como el Negociado de Ciencias Forenses (NCF).

Los problemas que Ciencias Forenses presenta anteceden el paso del huracán María. El cambio de nombre a NCF no resuelve los problemas de la institución. Según la ley, el comisionado o director del IMFPR debe ser un científico forense cualificado. No hay duda de que el actual comisionado, quien es antropólogo forense, cualifica por su preparación para la labor a la que fue confirmado.

Pero al presente, el NCF carece de dirección efectiva. Evidencia de ello: el 21 de marzo de 2018, el comisionado Edwin Crespo, le envió una carta a la subsecretaria de la gobernación Itza García, señalándole una serie de irregularidades en el NCF. Subsiguientemente, ella renunció y no se han corregido las deficiencias señaladas. Esa carta debió haber sido enviada a Héctor Pesquera, secretario de Seguridad Pública, su jefe inmediato.

Desde 2016, Ciencias Forenses presentaba problemas de reducción de personal, patólogos, químicos forenses, serólogos, entrevistadores, empleados que manejan el polígrafo y personal para entregar los cadáveres. Había atrasos en el procesamiento de las autopsias y la entrega del cadáver a los familiares. La situación se complicó por el número de muertos tras el paso del huracán María. Aparentemente, nadie toma decisiones en el NCF.

En estos días se informó que la Agencia federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) asignará hasta $2 millones para hacer recomendaciones de cómo mejorar el funcionamiento del NCF. Pero no visitarán la institución, será una evaluación virtual. ¡El americano lo hace mejor! Esa evaluación tiene que ser realizada por el comisionado Edwin Crespo y el grupo de patólogos y personal forense que él dirige.

A continuación mis sugerencias ante la crisis en el NCF:

1. Debemos contratar a los patólogos forenses que tenemos en Puerto Rico para que ayuden en la crisis de las autopsias atrasadas. Hay nueve patólogos forenses. Están en el Recinto de Ciencias Médicas y en grupos privados. Estos incluyen a dos pasadas directoras de Ciencias Forenses y una patóloga forense que actualmente está en el Ciencias Médicas. Los patólogos clínicos están capacitados para realizar autopsias. Por ley pueden ser autorizados por el comisionado del NCF.

2. Patólogos hay, lo que ocurre es que hay que pagarles. En menos de un mes, el NCF se pondrá aldía y comenzará de “tabula rasa”, sin autopsias atrasadas.

3. Se pueden contratar patólogos forenses norteamericanos. Estos deberán ser evaluados por la Junta de Supervisión y Disciplinas Médicas para otorgarle licencias temporeras que les permitan practicar en Puerto Rico por tres a 12 meses. Ese proceso es muy lento.

4. Con la colaboración del RCM se debe reestablecer la residencia en Patología Forense para producir los patólogos forenses del futuro. Así está planteado en la ley que creó el NCF.

5. El RCM puede colaborar en áreas como toxicología y balística, aportando sus profesores para reforzar el personal del NCF.

6. El NCF debe estar adscrito al RCM, donde se originó y no al Departamento de Seguridad Pública.

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