Alejandra Rosa

Buscapié

Por Alejandra Rosa
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Somos las cuevas

Escuché una astróloga esta mañana. Había dejado de sonar la greca, y daba un sorbo de café en una taza de Colombia que me traje hace unos meses como para nunca irme de allí. Hablaba sobre cómo en el cielo algo pasa estos días, un encuentro.

Fueron dos minutos de sabiduría en los que nunca dejé de pensar en la órbita primera: la más nuestra, la corporalidad que me contiene, en la que orbito todo lo demás. La que está en cuarentena. La que se pregunta todos los días qué es aislarse, en una isla, y en dónde se convoca la sal, cuando solo se está adentro. 

En estas tardes, encuentro al Caribe en la sed, en la ducha, en la lluvia que parece pisotearlo todo, en mis dedos: convoco granizo sanador en mi cueva. Y llega. Desde este planeta que soy miro las estrellas, y me conmueve saber que habemos tantas mirándonos adentro. Desde el vacío que soy, también, me moviliza sentir cuántas órbitas de dolor anacrónico nos rodean.

Seguía la voz de la astróloga hablando, sobre sistemas con energías de expiración, y pensaba en cuánto putrefacto anidamos dentro, en cuarentena, acuartelado en cualquier recoveco del esternón, entre quién sabe cuál costilla. Dolores ancestrales que reclaman su derecho a morir, de una vez y por todas.

Leí hace poco que algunas heridas continúan de generación en generación hasta que alguien las sana. Convocatoria abierta a mirarnos adentro; a desde una, curar tantas. Siempre fuimos curanderas. Eso ya lo sabíamos. Solo nos faltaba -siempre nos faltó- tiempo. Y ahora, más que antes, lo tenemos.

Es buen tiempo para hacer las paces con estar en un mismo lugar. Somos la cueva, aunque intentemos con tanta vehemencia salir de ella. Nunca ha habido que correr tanto hacia afuera. La ruta siempre ha sido más liberadora, hacia adentro, aunque asuste. La comuna siempre fue intergaláctica. Nos tenemos, tantas, al borde del sol, y justo en medio de la noche. Con o sin objetos galácticos que nos recuerden en dónde queremos estar, porque eso también siempre fuimos: vapor -siempre aquí, y desde hace tanto, allá.

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